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Bernardo Vega presentó informes de la receptoría de aduana, 1907-1940 .

Fecha: 01 de Julio, 2019
Fuente: Diario Libre

El historiador Bernardo Vega Boyrie presentó, en formato digital, “Los informes de la receptoría de Aduana, 1907-1940” y dijo que estos serán de gran utilidad para los investigadores sobre historia económica dominicana, relaciones domínico-estadounidenses y para todos aquellos interesados en conocer la historia del control que los Estados Unidos de América ejercieron sobre las aduanas dominicanas por más de 30 años, bajo la Convención Domínico-Americana de 1907.

El historiador Bernardo Vega Boyrie presentó, en formato digital, “Los informes de la receptoría de Aduana, 1907-1940” y dijo que estos serán de gran utilidad para los investigadores sobre historia económica dominicana, relaciones domínico-estadounidenses y para todos aquellos interesados en conocer la historia del control que los Estados Unidos de América ejercieron sobre las aduanas dominicanas por más de 30 años, bajo la Convención Domínico-Americana de 1907.

Explicó que los informes anuales de la Receptoría Dominicana de Aduanas (Annual Report Dominican Customs Receivership) fueron los que cada año se elaboraron a partir de la firma de la Convención Domínico-Americana de 1907, por medio del cual el Gobierno de los Estados Unidos de América tomó el control y la administración de las aduanas dominicanas con la finalidad de pagar a los acreedores externos e internos.

Aseguró que el convenio estipulaba que el 50 % de los ingresos serían utilizados para el pago de la deuda, el 45 % se le entregaría al Gobierno dominicano para los gastos administrativos y el 5 % restante para el pago de los empleados de la receptoría.

Agregó que los informes estaban escritos en inglés y se organizaban en una «Sección narrativa» y cuatro apéndices (“A”, “B”, “C” y “D”), en los que se daba cuenta de las diversas estadísticas sobre el comercio dominicano, transacciones financieras, países con los que se comerciaba, productos exportados e importados, entre muchos otros.

“Han transcurrido 111 años desde que fue publicado el primer informe anual y casi ocho décadas desde el último, en 1940. La existencia de estos informes es muy limitada, conseguir todos los ejemplares para digitalizarlos no fue tarea sencilla”, indicó.

Recordó que durante su gestión como presidente de la Academia Dominicana de la Historia (2013-2016), se avocó a su búsqueda con la intención de reproducirlos en forma facsimilar.

Los informes estaban dispersos, e incompletos, en diferentes instituciones como la Biblioteca del Banco Central de la República Dominicana o el Archivo General de la Nación. Finalmente, en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña fueron localizados casi todos los informes, que estaban agrupados en 5 volúmenes que los agrupaban desde 1907 hasta 1938, faltaban los informes de los años 1939 y 194”, agregó.

Añadió que el doctor Hugo Tolentino Dipp, miembro correspondiente nacional de la academia, amablemente facilitó de su biblioteca personal esos dos informes faltantes, completando de esta manera todos los informes anuales.

Entrega en USB

Vega explicó que debido a las dificultades técnicas que implicaba la edición impresa facsimilar de los informes anuales, se decidió digitalizarlos y grabarlos en memorias USB, para de esta manera preservar los informes originales, que aunque estaban en relativo buen estado de conservación, ciertamente mostraban el paso de más de 80 años, incluso más un siglo, desde su publicación.

“ A su vez, entendemos que en la actualidad, producto de los acelerados cambios que se han producido en esta era de la información, la mayoría de los investigadores utilizan precisamente el formato digital en detrimento de la versión física, debido a las ventajas que supone tener en un pequeño dispositivo un número elevado de documentos, que serían imposible de llevar con uno de manera física”, añadió.

Afirmó que, en consecuencia la Junta Directiva de la Academia Dominicana de la Historia, solicitó al doctor Roberto Cassá, director general del Archivo General de la Nación (AGN), la digitalización de los informes anuales, obteniendo de él una rápida respuesta afirmativa.

Dijo que deseaba dar justo reconocimiento y gratitud a todas las personas e instituciones que hicieron posible la publicación en formato digital de los Informes anuales de la Receptoría Dominicana de Aduanas, 1907-1940.

“En primero lugar, agradecer el aporte financiero de la Dirección General de Presupuesto (DIGEPRES), en la persona del Licdo. Luis Reyes Santos, viceministro de Presupuesto, Patrimonio y Contabilidad, y Director General de Presupuesto; al Dr. Roberto Cassá y a su equipo del Archivo General de la Nación, quienes hicieron un extraordinario trabajo de digitalización; al Dr. Diomedes Núñez Polanco, director de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, por facilitar a la Academia Dominicana de la Historia los informes anuales que albergan en su colección; y al Dr. Hugo Tolentino Dipp, quien prestó los informes de los años 1935 a 1940”, manifestó.

Historiador Antonino Vidal diserta sobre cofradía de filibusteros.

Fecha: 25 de Junio, 2019.
Fuente: El Nuevo Diario.

El investigador Antonino Vidal Ortega dictó en la Academia Dominicana de la Historia la conferencia “Los hombres del mar. Una cofradía de marinos en el Caribe occidental a finales del siglo XVIII”, en la que explicó cómo operaba el “imperio de filibusteros” y cómo se expresó el corso en la zona del Caribe.

De acuerdo a un comunicado de la Academia, Vidal sostuvo que durante el siglo XVI, sobre todo en la primera mitad, el Caribe occidental se convirtió en un espacio nuclear de la conquista de las nuevas posesiones ultramarinas del imperio español, pero que a medida que languidecía el siglo XVI España fue perdiendo su primacía en él mar y éste se fue convirtiendo en una especie de “imperio de filibusteros”.
El historiador, que labora en el Centro de Estudios Caribeños de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), enfatizó que esta hermandad de filibusteros tuvo su punto de lanza en la isla Tortuga, y a lo largo del siglo XVII, de manera negociada a las políticas del imperio el británico, en Port Royal, Jamaica.

Mientras exponía sobre “Los hombres del mar. Una cofradía de marinos en el Caribe occidental a finales del siglo XVIII”, Vidal Ortega dijo que ese “enorme comercio directo, imposible de controlar por la real armada española, dejó por fuera a los españoles y obligó a las autoridades costeras a otorgar numerosas patentes de corsos para contra restar y combatir el comercio de los europeos.
Afirmó que en este momento el corso se vio ennoblecido y elevado a la categoría de actividad auxiliar de la marina real.

Indicó que el corso español, como ha explicado el historiador Manuel Lucena Salmoral, fue defensivo a diferencia del corso practicado por los otros europeos contra las posesiones españolas que fue ofensivo.

Manifestó que la posesión de las Indias emanó de una donación papal que legitimaba que cualquier participación extranjera en este comercio se entendiera como una violación del monopolio y un robo a los súbditos americanos.

Aseguró que un corsario era un hombre de mar y de guerra, que bajo la protección de una patente de corso expedida por el rey o las autoridades reales, atacaba, saqueaba o tomaba como presa cualquier barco enemigo, en una guerra en la cual estaba involucrado su monarca.

Ortega Vidal expresó que, en cambio, un pirata no contaba con la protección real y actuaba fuera de la ley contra todos los barcos y personas, a menudo contra su propia nación.

Afirmó que, por tanto, la actividad marítima de los corsarios se entendió como una acción justiciera, amparada en el derecho a represalia por el hurto a los propietarios legítimos.

“Los corsos asociados a la Corona española se abstuvieron de atacar puertos o dominios extranjeros en los mares británicos, franceses y holandeses y solo operaron en los territorios pertenecientes al rey, en realidad, fueron un brazo auxiliar de la marina real y lograron tener incluso fuero de esta”, dijo.

Reinauguran la Casa de las Academias.

Fuente: El Nuevo Diario
Fecha: 29 de Mayo de 2019.

La Academia Dominicana de la Historia reinauguró la  Casa de las Academias, luego de que se le sometiera a un proceso de restauración y reacondicionamiento.

La presidenta de la entidad, doctora Mu Kien Adriana Sang Ben, expresó su regocijo a nombre de la junta directiva y su agradecimiento  a todas las personas que contribuyeron a la  reparación del antiguo inmueble, en especial al ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, al consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Flavio Darío Espinal, y al arquitecto Esteban Prieto, miembro correspondiente de la Academia de la Historia, por el seguimiento que le dio a los trabajos realizados con el apoyo del Estado.

Igualmente, la historiadora encomió el respaldo que le dio el doctor Roberto Cassá, director del Archivo General de la Nación, ya que hizo posible que las actividades públicas de la Academia Dominicana de la Historia  se hicieran en la dependencia estatal mientras se estuvo reparando la casona situada en  la calle Mercedes.

Una vez finalizó el acto  formal y la presentación de imágenes de las áreas remozadas, de parte del arquitecto Prieto, el vicepresidente de la academia, Adriano Miguel Tejada, invitó al público a hacer un recorrido por las instalaciones y  a disfrutar de un brindis.

Al acto asistieron historiadores, escritores,  funcionarios  e interesados en la historia que suelen acudir a las actividades y conferencias organizadas por la Academia Dominicana de la Historia.

Visiones de National Geographic sobre México y el Caribe.

Fuente: Diario Libre
Fecha: 24 de mayo de 2019.

Laura Muñoz Mata, investigadora del Instituto Dr. José María Mora de México, hizo varios análisis de las visiones sobre México y el Caribe proyectadas en diversas etapas por la famosa revista estadounidense National Geographic.

A propósito de sus investigaciones acerca del tema, ella dictó una conferencia titulada “Discurso imperial, representaciones y escenarios tropicales: el Caribe en las fotografías de National Geographic”, dentro de la cátedra de Cultura Caribeña Carlos Dobal, de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.

Dijo que a partir del 1898 empiezan a publicarse muchos artículos sobre el Caribe y que acerca de la guerra hispanoamericana se divulgaron ocho fotografías de Cuba, algo nunca visto.

La estudiosa, que el pasado miércoles dictó una conferencia en la Academia Dominicana de la Historia, titulada “Tres relatos sobre México en la National Geographic”, indicó que en esos reportajes se muestra que el Caribe es una región importante.

Explicó que en su evaluación encontró el reflejo de diferentes etapas del Caribe y que al principio se mostraba un territorio vacío, fértil, que invitaba a estar ahí, luego se vio el control militar de la región y después se divulgaron especies de inventarios de sus riquezas, llenos de fotografías.

Explicó que posteriormente se presentaba al Caribe como “un escudo protector del hemisferio” y se destacaban ciertos lugares donde estaban establecidas las bases militares.

Dijo que en ese contexto resalta un artículo dedicado a Puerto Rico, convertido en una base militar.

República Dominicana y Haití

Respecto a las publicaciones sobre República Dominicana, explicó que no se divulgaron muchos artículos acerca del país y que se le proyectó como un territorio compartido.

“Haití es la República negra y la República Dominicana es la república “brown”, enfatizó.

Dijo que el primer artículo que se le dedica a la República Dominicana es del 1931 y que se resaltan sus raíces españolas y se establece su clara relación con la llegada de Cristóbal Colón y la colonización.

Refirió que la revista publicó un artículo en 1944 de la República Dominicana, en el que se refiere a Trujillo como un hombre que ha impulsado el desarrollo y la modernización y proyecta cómo vivían las élites, sin cuestionar la tiranía.

Expresó que en un artículo del 1977 se manifiestan las diferencias con Haití, la migración haitiana, la herencia española, se habla de Trujillo como un dictador y se muestra a Joaquín Balaguer, que gobernaba el país entonces, como una figura paternal.

México en la revista

Explicó que sus planteamientos sobre México se centran en tres artículos publicados por la revista en el 1968, a propósito de las olimpíadas, en lo que se pone de relieve qué hay en ese país.

Dijo que México es uno de los países que más aparece en National Geographic, lo cual se comprende por la vecindad con los Estados Unidos.

“Lo que planteo es que la revista tiene tres grandes relatos sobre México: un país de contraste, un país pintoresco y un país que tiene un pasado glorioso. Y casi todo el tiempo (la revista) está hablando de lo que hay en casi todo el país y haciendo recorridos y presentando grandes relatos a través de las entrevistas. A veces es más la cuestión arqueológica, a veces el contraste entre la riqueza y la pobreza y otras veces se refiere a la cuestión pintoresca, que es tan atractiva para los turistas”, explicó.

Muñoz Mata sostuvo que en la revista el discurso sobre México va cambiando, de acuerdo a como va cambiando la revista como empresa.

Dijo que observó distintos acentos en lo que la revista dice de México.

“Hasta donde yo veo se cuidan mucho de ser muy enfáticos y muestran el material, y el lector tiene la posibilidad de evaluar si es muy positivo o negativo”, agregó.

Recordó que durante muchos años se le criticó a National Geographic que publicaba un mundo color de rosa, pero señaló que si se observan las fotografías se verá que “la pobreza, el hambre y los niños desamparados están ahí”.

Y recalcó que aunque las fotografías transmiten “desesperanza y pobreza son bellísimas”.

Ya circula el número 195 de la revista Clío.

Fuente: Diario Libre
Fuente: 16 de mayo de 2019.

La Academia Dominicana de la Historia puso en circulación el número 195 de la revista Clío, en un acto efectuado en el Archivo General de la Nación.

El presentador de la publicación, el abogado e historiador Amadeo Julián, explicó que el número 195 aparece con un considerable retraso debido a varias causas, entre las que figura la enfermedad del editor, Emilio Cordero Michel, quien, pese a su estado de salud, se mantuvo activo y trató hasta el último momento no solo de mantenerse al frente de la publicación, sino de aportar una colaboración, consistente en la publicación de un documento y un comentario sobre el mismo, desde el punto de vista de su origen e implicaciones en la economía y la política.

“A pesar de que todos los demás trabajos habían sido entregados y la revista se encontraba prácticamente en condiciones de ser editada, el editor no quiso que su trabajo consistiera solo en la publicación del documento aportado, sino que aparecieran sus comentarios y análisis, lo cual cumplió finalmente”, agregó.

Dijo que por eso Cordero Michel, fallecido el 24 de noviembre del 2018, aparece como editor en la publicación, “porque todavía en ese momento se encontraba luchando por su vida y tratando de aportar a la revista no solo su trabajo de editor, sino la colaboración ya mencionada”.

La labor de Cordero Michel también fue encomiada por el historiador y sociólogo José del Castillo, vocal de la junta directiva de la academia.

Mu Kien Sang, presidenta de la academia, se refirió a la importancia de la revista y aspectos relativos a su renovación.

En el número 195 de Clío se han publicado los siguientes artículos: “Clérigos de raza negra o sus descendientes en Santo Domingo Colonial, siglos XVII-XVII”, escrito por José Luis Sáez; “La fuga de esclavos de la colonia francesa a la colonia española de Santo Domingo, la fundación del pueblo de los Minas, y la resistencia y solidaridad de los negros y libres”, por Amadeo Julián.

Igualmente, “José Núñez de Cáceres: de liberal moderado a liberal radical”, por Fernando Pérez Memén; y “El plan nacional de carreteras y el régimen social tributario de las prestaciones personales en los caminos en la República Dominicana”, por Andrés J. Morillo.

Además, “Un documento diplomático británico poco conocido, 1935”, por Emilio Cordero Michel; y las conferencias “Dos miradas a la ciudad de Santo Domingo, 1960-1978”, por Welnel Darío Féliz; y “El otro espejo enterrado: representaciones de México en la historiografía de Estados Unidos”, por Pedro L. San Miguel.

Cómo y por qué Trujillo persiguió tenazmente a los Testigos de Jehová.

Fuente: Diario Libre
Fecha: Mayo 8, 2019

“En la historia política de la República Dominicana no se registra una etapa de persecución religiosa tan tenaz como la desatada contra los Testigos de Jehová por la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo Molina entre 1940 y finales de la década del 60, expresó Miguel Guerrero, escritor, periodista e investigador durante la ceremonia en la que fue recibido como miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia.

Ante integrantes de la entidad e interesados en la historia, el investigador disertó acerca de la “Persecución y vigilancia de los Testigos de Jehová durante la tiranía de Trujillo y la colaboración de la Iglesia Católica en la represión de la secta”, basándose en documentaciones oficiales y otros datos obtenidos en su indagación.

Dijo que pretendía demostrar que esa persecución “constituyó una real y efectiva política de Estado, sin que existiera amenaza real contra la estabilidad política nacional y, mucho menos, contra el predominio de la religión católica sobre las demás denominaciones religiosas cuyas prácticas la Constitución de la época permitía”.

Afirmó que los primeros misioneros de los Testigos de Jehová llegaron a la capital dominicana el domingo 1 de abril de 1945, y fueron Lennart y Virginia Johnson, una pareja estadounidense graduada de Galaad.

Afirmó que en el Yearbook (Anuario) de la organización de 1946 se dice que el país era “territorio virgen” y que la pareja se vio precisada “a empezar de cero”. “No existían entonces sucursales ni Salones del Reino ni mucho menos congregaciones. Los misioneros apenas hablaban unas palabras en español y no tenían donde quedarse”, puntualizó.

Enfatizó que la persecución desatada contra los seguidores de esa secta no tenía límites.

“El procurador fiscal de Santiago, Joaquín Santaella, envió un ‘memorándum confidencial’ directamente a Trujillo y puesto en conocimiento de este dos días más tarde, a las 9:35 am., informándole que ese mismo día la Primera Cámara Penal de ese Distrito Judicial había impuesto la pena de dos años de prisión correccional y al pago de las cuotas procesales a la menor María Luisa Pacheco, inculpada del delito de violación a la resolución 1443 sobre los Testigos de Jehová”, indicó.

Dijo que a pesar de la represión, los seguidores de la secta seguían creciendo y que el 2 de marzo de 1955 el gobernador de Salcedo informaba a Trujillo el aumento de los seguidores y el involucramiento de familias enteras que cedían sus casas para reuniones con los simpatizantes de la secta en diferentes comunidades de la provincia como Los Cacaos, Ojo de Agua, Loma Azul, Blanco Arriba y Cañete, señalando que dichas actividades habían aumentado desde la puesta en libertad de varias personas acusadas de practicar dicha doctrina.

Agregó que el gobernador provincial Alberto Valentín identificaba con sus nombres a las 141 personas pertenecientes a los Testigos de Jehová, 68 de los cuales residían en Los Cacos, 3 en Ojo de Agua, 24 en Loma Azul, 40 en Blanco Arriba y 6 en Cañete, con amplios detalles de las casas donde solían reunirse.

“Según el gobernador, estas acciones contaban con el visto bueno de las autoridades católicas de la zona. En su informe a Trujillo, el gobernador de Salcedo le informó que había dispuesto que en la iglesia católica de Los Cacos se celebrara una reunión agro-política el sábado 12 del mes para luego de una misa por la salud de Trujillo y el presidente de la República, su hermano Héctor Bienvenido, también generalísimo, los padres agustinos recoletos, encargados de la parroquia de Salcedo, visitaran con más frecuencia los lugares donde solían reunirse los seguidores de los Testigos de Jehová ‘en interés de que celebren oficios religiosos y hagan prédicas acerca de la religión de Cristo’”, expresó.

Miguel Guerrero sostuvo que la persecución contra los practicantes se intensificada oficialmente en 1950, en virtud de una medida administrativa de Interior y Policía, y que en los años siguientes la tiranía de Trujillo desató una intensa política de discriminación contra los Testigos de Jehová, que llevó a la cárcel y al exilio a cientos de seguidores de esa secta, con el visto bueno y complacencia de la jerarquía católica.

Manifestó que en el clímax de esa campaña, el Congreso dominicano aprobó una ley el 26 de julio de 1957, declarando ilegal todas sus actividades y la propagación de la doctrina.

“A mediados del año siguiente, el exiliado periodista dominicano Germán Emilio Ornes publicó que la prensa dominicana se había hecho eco de acusaciones formuladas por altos funcionarios contra los Testigos de jehová de propiciar “actividades sediciosas y perniciosas”, afirmó.

Dijo que en su libro “Trujillo, pequeño César del Caribe”, Ornes señala que las nuevas acciones represivas comenzaron después que un sacerdote jesuita llamado Mariano Vásquez Sanz denunció la secta por la emisora radial La Voz Dominicana, como servidores del comunismo tildándolos de “perversos, astutos, criminales y traidores enemigos”.

Refirió que Ornes dice que luego fue emitida una carta pastoral firmada por los obispos Ricardo Pittini y Octavio Antonio Beras, exhortando a los curas “a protestar desde sus parroquias contra la terrible herejía”.

Más prohibiciones y persecuciones

Miguel Guerrero indicó que el viacrucis de los Testigos de Jehová se agravó y la persecución de sus miembros adquirió carácter de Estado a partir del 21 de junio de 1950, cuando la Secretaría de Estado de lo Interior y Policía emitió una disposición prohibiendo las reuniones de los miembros de esa congregación, poniendo al margen de la ley todas las manifestaciones y actividades relacionadas con ese ministerio.

Expresó que la “medida sostenía que la secta y sus asociados sustentaban y difundían doctrinas atentatorias a los principios y fundamentos del sistema representativo de gobierno’ e igualmente a la observancia de las leyes y reglamentos emanados de cuerpos y autoridades legítimas.

Sostuvo que además se refería al hecho de que a los prosélitos de dicha asociación les estaba vedado participar en las elecciones y que solo obedecían a las leyes si estaban en armonía con los principios de esa religión.

“La medida también se refería al hecho de que los practicantes de la secta no pueden formar parte de los cuerpos armados de la República, ni rendirle culto a la bandera”, explicó.

Argumentó que la campaña se hizo más severa en los dos años siguientes, pero que a partir de 1959, cuando afloraron las divergencias entre el régimen y la jerarquía católica, ante la insistencia de Trujillo de obtener el título de Benefactor de la Iglesia, se decidió levantar la proscripción contra la secta.

“El 12 de mayo de 1960 en virtud de la aprobación por el Congreso de la Ley No. 5347 se derogó la disposición dictada el 26 de julio de 1957, que prohibía las actividades de los testigos de Jehová y la propagación de sus doctrinas”, puntualizó.

Guerrero fue recibido con un discurso del sacerdote José Luis Sáez, miembro de número de la Academia, y por la presidenta de la entidad, Muy Kien Sang Ben, quien resaltó su destacada trayectoria como historiador.

Academia Dominicana de la Historia realiza seminario de historia local con apoyo de la UTECO.

Fuente: Nuevo Diario
23 de Abril del 2019.

La Academia Dominicana de la Historia realizó el Seminario de historia Local “Provincia Sánchez Ramírez: historia, cultura”.  Que reveló interesantes historias y hallazgos y que contó con un amplio público de esa demarcación y de Santo Domingo.

Un comunicado de la Academia indica que en la actividad,  efectuada en la Universidad Tecnológica del Cibao Oriental (UTECO), participaron como expositores el arqueólogo Harold Olsen Bogaert, el sociólogo Dagoberto Tejada y los historiadores Francisco Rincón, Edwin Espinal Hernández, Robert Espinal y Mu Kien Sang Ben, presidenta de la Academia Dominicana de la Historia.

Tejada, que disertó sobre “El carnaval de Cotuí, diversidad e identidad”, explicó que era costumbre por parte de cronistas y escritores tradicionales prejuiciados no registrar gran parte de las manifestaciones artísticas-culturales del pueblo, por considerar que estas no eran importantes  ni trascendentes.

“Era una visión ideologizada de clase, de una élite con fuertes prejuicios sociales, discriminatorios, sobre todo en las poblaciones del interior del país, por su dimensión de enclave, con actitudes racistas, con incipientes expresiones de comunicación”, puntualizó.

Dijo que por esa razón, en Cotuí, predomina la ausencia documental en las expresiones de la cultura popular.

“El carnaval de Cotui no es ajeno a ese proceso. No existen registros documentales de las primeras manifestaciones de carnaval, para cuando tan solo era  una villa, uno de los pueblos más antiguos de la isla, que en un momento dado fue el segundo más poblado, localizado en un contexto mediterráneo, aislado por la distancia de la ciudad capital”, añadió.

Manifestó que aunque hay referencias, sin documentación importante,  sobre manifestaciones de carnaval y que se han detectado tres modalidades carnavalescas en Cotuí: el Carnaval de Salón, el  Carnaval Cimarrón de la Semana Santa y el Carnaval Popular de Febrero.

Afirmó que comparándolo con los otros carnavales del país, el que se realiza en Cotuí  es uno de los que tiene mayor diversidad  de personajes.

“Es un carnaval particular, con una extraordinaria presencia afrodescendiente, único, con una definición de su identidad. Hoy en día es el carnaval más ecológico del país, con una creatividad sin límites, en una relación con la naturaleza, haciéndolo el carnaval más democrático del país, porque ha hecho una ruptura con el “preciosismo” y la comercialización”, dijo.

 Inicios de la minería

En tanto, Harold Olsen Bogaert, que expuso sobre “Arqueología de rescate en Pueblo Viejo de Cotuí”, explicó que desde el año 2003 el Ministerio de Cultura de la República Dominicana, a través del Museo del Hombre Dominicano y de la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental, ha venido efectuando investigaciones arqueológicas en el área de Pueblo Viejo de Cotuí, primero realizando prospecciones y más adelante el estudio y rescate de cada uno de los sitios registrados en el área de concesión minera, así como en sus posibles áreas de influencia.

Dijo que los hallazgos han permitido identificar pobladores correspondientes a grupos aborígenes tanto preceramistas “banwaroides” como ceramistas de los estilos “saladoides o igneris”, “ostionoides”, “meillacoides” y “chicoides” y que  también se han identificado sitios en donde convivieron aborígenes y colonizadores.

Sostuvo que  los restos culturales coloniales localizados corresponden a españoles, alemanes y africanos.

“Un hallazgo de suma importancia ha sido la localización de las estructuras coloniales mineras más antiguas de la República Dominicana y posiblemente de toda América, así como el sitio en donde se encontraban los poblados indígenas y colonial original de Cotuí”, afirmó.

Aseguró que  se han localizado 41 sitios con bienes de interés arqueológico, 36 de ellos prehispánicos y los demás indo-hispánicos.

Añadió que dentro de los primeros hay 15 cuevas, un  abrigo rocoso y un arroyo en donde se localizan figuras de arte rupestre.

Precisó que  los otros cinco sitios son fundamentalmente indo-hispánicos, en los que se destaca el “Sitio Arqueológico No. 11: Estructuras Coloniales”, por presentar restos de cimientos de piedras del antiguo campamento minero, así como de la iglesia.

Dijo que estos sitios se han estado investigando con el auspicio de Pueblo Viejo Dominicana Corporation (Barrick Pueblo Viejo).

Charla de Espinal sobre Glas 

En su disertación titulada “Del Yuna al Yaque: el cotuisano

José Manuel Glas, munícipe santiaguero”,  Edwin Espinal Hernández ofreció informaciones relevantes sobre el comerciante, diplomático, político, munícipe y filántropo José Manuel Glas,   “una de las figuras más atrayentes del Santiago de la segunda mitad del siglo XIX, por ser protagonista y vincularse a los más importantes proyectos progresistas de entonces”.

“Pocos saben que este personaje, cuyo nombre ostenta una calle del sector de Pueblo Nuevo en esa ciudad, nació en Cotuí durante la ocupación haitiana el 9 de abril de 1834. De su infancia  y adolescencia no hay noticias, pero  sabemos que fue bautizado como hijo natural y con el nombre de Juan José Manuel en San Francisco de Macorís el 22 de abril del mismo año y que sus padrinos fueron Ambot, jefe de escuadrón,  sin dudas haitiano, y María Luisa Alejandro”, agregó.

Castro Ventura: heroicidad de Santana es una enorme trastada

Fuente: Diario Libre

11 de Abril del 2019

El médico e investigador ya es miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia.

El doctor Santiago Castro Ventura afirmó que la mentada “heroicidad de Pedro Santana” es una de las “enormes trastadas con la que se ha pretendido manipular el ámbito histórico dominicano”.

El historiador hizo la afirmación al pronunciar su discurso de ingreso como miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia, durante una ceremonia realizada en el Archivo General de la Nación.

En su exposición titulada “Pedro Santana impugnado por sus contemporáneos”, dijo que sus panegiristas han insistido en presentar a Santana como honesto, sencillo y libertador, que solo cometió la imprudencia de la anexión.

Son los argumentos esgrimidos para tratar de entronizar su espuria personalidad en la historia, incluso llegó un momento que se aspiró a la herejía de reducir la cúpula del patriotismo al binomio Duarte y Santana, ambos con manifestaciones morales incompatibles, dijo.

Recordó que fue el propio Santana quien empezó a forjar la farsa de su eximia proceridad, cuando apremió al empobrecido Estado dominicano a donarle la espada de oro que lo consagraba como libertador.

“Siempre ha encontrado acólitos que nos han vendido esta quimera de generación en generación. Su proclividad hacia el culto a su personalidad no queda ahí, fue el primero de los tiranos que inició el desatino de designar con su nombre propiedades del Estado. Por lo menos hasta 1849 el gobierno tenía tres goletas: Las Mercedes, Constitución y General Santana”, agregó.

“La mitología santanista yacía en el estercolero que le corresponde hasta llegar la tiranía de Trujillo, a partir de entonces hemos tenido un Santana redivivo, promovido por la historiografía trujillista, como apuntó sin empacho uno de sus mentores cuando proclamó: ‘Por primera vez después de su muerte, ha sido esta ERA cuando el nombre de Pedro Santana no se ha nombrado para arrastrarlo y pisoterarlo’”, indicó.

Al inicio de la ceremonia, la presidenta de la Academia Dominicana de la Historia, Mu Kien Sang Ben, le dio la bienvenida al nuevo miembro de número, recibido con un discurso a cargo de Jaime de Jesús Domínguez, también miembro de número.

Casi finalizando el acto una delegación del Colegio Médico Dominicano le entregó a Castro Ventura un pergamino de reconocimiento.

Castro Ventura es médico, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Tiene una maestría en historia. En 2005 y 2006 obtuvo el Premio Nacional de Historia José Gabriel García.

Es autor de varios libros como “La intelectualidad de América un tormento para Trujillo”, “El juego de San Andrés: génesis, evolución y feliz ocaso”, “Salomé Ureña Jornada Fecunda”, “Legislación Sanitaria Dominicana”, “Lo patológico en la inspiración literaria”, “Enfermedades de dominicanos célebres”, “Enfermedades de latinoamericanos célebres”, “Trujillo, perversidad hereditaria” y “Andanzas patrióticas de Luperón”, entre otros.

Virgilio Gautreaux Piñeyro especifica el impacto de la “fiebre española” en el país en 1918.

Fuente: Periódico Diario Libre
Fecha: 30 de Marzo de 2019.

El investigador y economista Virgilio Gautreaux Piñeyro expresó que la “fiebre española”, pandemia que azotó al mundo, encontró a la República Dominicana con un sistema sanitario endeble, con centros hospitalarios ineficientes, contaminantes y sin medicamentos, para enfrentar emergencias de cualquier naturaleza.

Al dictar la conferencia titulada “La pandemia de la gripe española de 1918 y su impacto en la República Dominicana”, en una sesión organizada por la Academia Dominicana de la Historia, explicó que entonces prevalecían débiles normativas de salud, falta de recursos para aplicarlas y ausencia de penalidades a violadores de las pocas disposiciones vigentes.

Recordó que Gerardo M. Ellis Cambiaso, en su tesis universitaria sobre la situación de la higiene en la ciudad de Santo Domingo, escrita en 1912, destacaba la existencia de hospitales casi inservibles, con pésimo manejo de los pacientes.

Aseguró que según Ellis Cambiaso la inadecuada disposición de los desechos y la mezcla de ropa contaminada de los internos eran catastróficas.

“Veía como grave la colocación de enfermos con diferentes patologías en una misma habitación o compartiendo una cama. Tuberculosos y leprosos pululaban por doquier, con deficiente aislamiento. Cuarteles militares y cárceles eran focos de enfermedades contagiosas. Asimismo, la sanidad del mercado público era un desastre, al igual que el matadero municipal. La falta de un acueducto contribuía a poca higiene en los hogares”, dijo.

Igualmente, indicó, citando a Ellis Cambiaso, que la materia fecal acumulada por siglos en el subsuelo de la ciudad contaminaba las aguas subterráneas, que muchos -mediante pozos- utilizaban en sus quehaceres domésticos. “Ellis afirmaba con preocupación, que el ‘suelo de nuestra capital está completamente saturado de excrementos’”, dijo.

Recordó que Estados Unidos ocupó militarmente el país, del 1916 al 1924 y que el militar jefe superior de Sanidad en un informe evaluó crudamente el precario servicio sanitario, lo que sirvió de base para la promulgación de la Orden Ejecutiva No 196 del 9 de agosto de 1918, que creó la Junta Superior de Sanidad, encabezada por un oficial del cuerpo médico estadounidense.

Aseguró que a la llegada del virus a la nación, Estados Unidos controlaba el movimiento migratorio de extranjeros y monopolizaba el trasiego fronterizo de braceros desde Haití y de otras islas del caribe.

“EUA manejaba todo el sistema sanitario nacional, pero esto no impidió la expansión de esta mortal pandemia en la República Dominicana. Correspondió a muchos médicos dominicanos y al personal auxiliar, soportar el peso de la enfermedad, cayendo varios enfermos, algunos de los cuales fallecieron, como ocurrió en Puerto Plata”, afirmó.

Dijo que ante la inminencia de llegada de la mortal gripe se impusieron controles a mercancías y personas originarias de otras naciones y se aplicaron cuarentenas de acuerdo a las leyes vigentes.

“Se dispusieron medidas similares a Haití, sin embargo, la continua llegada de contingentes de braceros haitianos e isleños, así como el movimiento de soldados invasores entre ambas naciones, terminaron trayendo la enfermedad a la República Dominicana, primeramente, por los puntos terrestres de entrada de braceros haitianos, particularmente Dajabón, Las Lajas y Elías Piña”, agregó.

Dijo que posteriormente la enfermedad llegó por Barahona, Azua, Puerto Plata, Montecristi y el puerto de Santo Domingo.

“Previo a 1918 existía un importante trasiego informal de braceros haitianos hacia los centrales azucareros. Personeros al servicio de los ingenios ingresaban en Haití trayendo trabajadores hacia las zonas cañeras de República Dominicana”, manifestó.

Amadeo Julián, Virgilio Gautreaux Piñeyro, Mu Kien Sang Ben y José del Castillo.
Amadeo Julián, Virgilio Gautreaux Piñeyro, Mu Kien Sang Ben y José del Castillo. ( )
Efectos en la economía

Gautreaux Piñeyro afirmó que el 66% de la población santiaguera había sido contagiada por la enfermedad, de la cual había fallecido el 2%, y que la primera víctima mortal se produjo el 21 de diciembre.

Informó que periódico El Diario publicó una relación de muertes en Santiago, del 6 al 20 de enero de 1919, citando 214 fallecimientos durante esos 15 días, lo que arrojó un balance de 14 defunciones diarias.

Agregó que el rotativo señalaba que del 1 al 16 de enero fueron enterradas en Villa González 24 personas y en Navarrete otras 14 y que en Gurabo del 1 al 17 de enero fueron sepultadas 18 víctimas.

“Las actividades azucareras se vieron también limitadas por la falta de obreros de factoría y de campo que no acudían a trabajar por culpa de la epidemia. En las memorias del 1918 del Ferrocarril Central Dominicano se informa que sus actividades operativas y financieras fueron afectadas por los ataques de la epidemia, que contrajeron significativamente los ingresos, por la caída del transporte de mercancías para exportación y las importadas. También las cuarentenas terrestres redujeron significativamente el flujo de pasajeros”, puntualizó.

Detallan efectos de la revolución haitiana en Santo Domingo : El historiador Murgueitio Manrique expuso sobre el tema ante la Academia Dominicana de la Historia.

Fuente: Hoy Digital
Fecha: 22 de Marzo de 2019.

Carlos Alberto Murgueitio Manrique hizo profundos enfoques acerca de los entretelones de la revolución haitiana y de los efectos que produjo en el Santo Domingo español, que entonces se encontraba prácticamente deshabitado, con su población muy esparcida en un territorio accidentado, vasto y fértil y con mayor acceso al agua que el lado francés.

El historiador e investigador dictó una conferencia sobre “Santo Domingo ante la guerra civil de Saint Domingue, L’ affaire Ogé, 1789-1792”, en una actividad organizada por la Academia Dominicana de la Historia.

“Con alrededor de 53,000 kilómetros cuadrados, según los límites fijados por el Tratado de San Ildefonso de 1777, el Santo Domingo español quedó delimitado de la colonia francesa de Saint Domingue, por una extensa frontera irregular de unos 350 kilómetros, que atravesaba la isla de norte a sur, desde la desembocadura del río Masacre en la bahía de Manzanillo, hasta el delta del río Pedernales, cerca de Cabo Rojo”, dijo.

Explicó que el Santo Domingo español solo albergaba unos 12,000 esclavos, un 10% de la población total, de los cuales solo 2,000 estaban dedicados a las labores agrícolas, mientras que la inmensa mayoría estaba ocupada en el servicio doméstico urbano o a las tareas cotidianas de las haciendas.

“La cifra total de los esclavos españoles era penosa si se comparaba a la de la parte francesa o Saint Domingue, la cual contaba con unos 480,000”, enfatizó.

Dijo que pese a las pugnas y hostilidades ocasionales que se presentaron entre los vecinos españoles y franceses en la amplia frontera, antes del estallido de la revolución haitiana, las colonias se habían ajustado la una a la otra.

Murgueitio Manrique, profesor de la Universidad del Valle, Santiago de Cali, Colombia, indicó que la relación simbiótica que unía a las dos colonias estaba basada en la complementariedad económica y en la relación de confianza impuesta por los vínculos consanguíneos entre los reyes y los tratados existentes.

No obstante, aseguró que el estallido de la Revolución Francesa y de la guerra civil en Saint Domingue arrojaron sus efectos sobre el lado español.

“Desde septiembre y octubre de 1789, el comercio sufrió un golpe abrupto y las relaciones cordiales variaron, imponiéndose la desconfianza y la sospecha. Las autoridades hispanas o dominicanas resolvieron mantener una estricta neutralidad, siguiendo las recomendaciones del Consejo de Madrid, encabezado por el ministro conde de Floridablanca”, enfatizó.

“El gobernador, Joaquín García y Moreno, el arzobispo, Fernando Portillo y Torres, y los magistrados de la Real Audiencia mantuvieron absoluta prudencia y no se mezclaron en la querella, que fue considerada como doméstica o “un asunto entre franceses”, negándose incluso a responder a las solicitudes de auxilio y socorro que les hacían sus homólogos del otro lado de la frontera, afirmó.

Dijo que la llegada VincentOgé, diputado de la Asamblea Nacional de París, y de otros mulatos provenientes de Francia a CapFrançais, al norte de Saint Domingue, el 23 de octubre de 1790, provocó una crisis sin precedentes entre las partes que compartían la isla.

Expresó que en medio de la guerra a muerte que se libraba en la parte francesa, entre los mulatos y las Asambleas Provinciales de CapFrançais y Port au Prince, y la Colonial de Saint Marc, dominadas por el partido “patriota” blanquista, abiertamente separatista y segregacionista, y por lo tanto contrario a las leyes de igualdad entre los propietarios de todos los colores, VincentOgé y su séquito más cercano cruzaron la frontera buscando someterse al derecho de asilo que ofrecía la ley española.

“Sin embargo, los comandantes hispanos del área de la frontera capturaron a los rebeldes y los remitieron a la ciudad de Santo Domingo, donde fueron hechos prisioneros y luego entrevistados por los magistrados de la Real Audiencia, el gobernador y el arzobispo”, agregó.

Explicó que los españoles, en vez de otorgarles el asilo al que tenían derecho y prefirieron negarlos y que a finales de diciembre de 1790 los extraditaron a CapFrançais, y que a pesar del compromiso al que habían llegado los franceses, de respetarles la vida a los reos, estos los condenaron a muerte y los torturaron y ejecutaron públicamente el 25 de febrero de 1791.

Sostuvo que al entregar a VincentOgé y sus cómplices, los españoles se ganaron la desconfianza de los mulatos y libertos franceses, que los desecharon como aliados.

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