• 809-689-7907, 809-682-4968 y 809-221-3503

Category Archivenoticias

Mensaje con motivo del 157 aniversario de la Guerra Restauradora

La Guerra Restauradora, considerada por muchos estudiosos e historiadores como la verdadera gesta independentista o como uno de los puntos más luminosos de dicho proceso, de lo cual es un elocuente ejemplo el insigne humanista Pedro Henríquez Ureña, resaltó el espíritu y el temple patrióticos del pueblo dominicano cuando vio mancillada su soberanía con el acto proditorio de Pedro Santana, en 1861, de anexar a la Corona española la República de apenas 17 años de fundada.

En la guerra patriótica de la Restauración (1863-1865), que tuvo un carácter popular y nacional y que constituye una página brillante de la historia dominicana y del Caribe, jugaron un destacado papel hombres y mujeres humildes, así como grandes figuras civiles y militares, partidarias del pensamiento liberal, como el general Gregorio Luperón, Gaspar Polanco, José Antonio Salcedo (Pepillo), Santiago Rodríguez, Benito Monción, José Cabrera, Manuel Rodríguez Objío, Ulises Francisco Espaillat, y Benigno Filomeno de Rojas, entre otros, se utilizaron eficaces tácticas de lucha para derrotar al enemigo como fueron la guerra de guerrillas, ideada por el patricio Ramón Matías Mella, la tierra arrasada y el uso de la tea.

Las ideas liberales de la Restauración, coadyuvaron, además, a abonar el ideal de la creación de una Confederación de las Antillas.

El próximo 16 de agosto, el país conmemorará el 157 aniversario del inicio de la imperecedera gesta de la Guerra Restauradora, arropado por la vorágine de una pandemia que acosa a la humanidad y de la cual el país no ha escapado. El momento es oportuno para retomar el espíritu de lucha de aquellos prohombres y sencillos ciudadanos que levantaron el estandarte de la dominicanidad, en esa difícil coyuntura que se pensaba sucumbía la patria de Febrero de 1844. Sin temor al poderoso adversario que constituía la potencia anexionista, lograron doblegarla. Hoy ese espíritu de resistencia debemos asumirlo con decisión y esperanza para encarar todas las dificultades del momento actual.

La Academia Dominicana de la Historia exhorta a nuestros conciudadanos a rememorar esta hazaña de los combatientes de la Restauración, que empuñaron con firmeza, valor y disciplina sus armas heroicas, al mismo tiempo que lograban esquivar con éxito las epidemias que se presentaron en el escenario de la guerra. Gloria eterna a los héroes de la Guerra Restauradora, que consolidó la patria de Febrero de 1844 y ocasionó que la República Dominicana volviera a ser libre, soberana e independiente como lo expresara el padre de la patria Juan Pablo Duarte en el artículo 6 de su Proyecto de Ley Fundamental.

Santo Domingo, República Dominicana

Agosto de 2020.

Semana de la Ética Ciudadana

Actividades virtuales 27 de abril – 02 de mayo, 2020

#BienHacerContraCovid19

#ÉticaCiudadana

Semana de la Ética Ciudadana. – Conferencia: Ética y Valores

Vida y Obra de Ulises Francisco Espaillat.

Disertante : Carlos Rosario – Enc. Oficina Regional Norte, DIGEIG.

Martes 28 de abril, 2020. 4:00 PM – 5:00 PM

MENSAJE CON MOTIVO DEL 176 ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL

El 27 de febrero de 1844 es el acontecimiento central del proceso de independencia nacional y la construcción del Estado-nación. Previamente, en diciembre de 1821 José Núñez de Cáceres había dado el primer paso en la búsqueda de lograr la autonomía de cualquier potencia extranjera, aunque la ocupación haitiana, que se prolongó por 22 años (1822-1844), truncó esas legítimas aspiraciones de conformar una nación libre y soberana.

Durante ese interregno los gobernantes de ocupación aplicaron en la parte Este de la isla el Código Rural, que alteraba el modo de producción predominante, e impusieron el pago de parte de la deuda que Haití había acordado con Francia a cambio del reconocimiento de su independencia, compromiso este que los dominicanos lógicamente no consideraba suyo y, entre otras medidas, condujeron al cierre de la Universidad de Santo Domingo. Estas disposiciones y las lamentables condiciones en las que se encontraba Santo Domingo propiciaron que en el decenio de 1830-1840 surgieran distintos movimientos separatistas tanto de carácter liberal como conservador.

La misión de combinar esfuerzos y liderar la gesta de independencia dominicana fue asumida por Juan Pablo Duarte, joven talentoso que se había impregnado con las ideas de libertad en Europa y que, a su regreso, en 1831, se dedicó a transmitir a sus conciudadanos los ideales y sentimientos libertarios a través de las actividades de la sociedad secreta la Trinitaria, fundada en 1838, y otras agrupaciones como la Dramática y la Filantrópica, que finalmente los llevó a la acción contra la dictadura de Boyer en alianza con los Reformistas haitianos mientras continuó el  desarrollo de una mayor conciencia social y cultural en torno a la existencia de una identidad nacional propia, que  condujo a la fundación de la República Dominicana y a la liberación de los atropellos y vejámenes que padecía el pueblo dominicano, tal como fue expuesto en la “Manifestación del 16 de enero de 1844”, considerada por Emilio Rodríguez Demorizi como nuestra Acta de Independencia. Muchas han sido las dificultades que en el devenir del tiempo ha tenido que enfrentar nuestro país para mantener esa independencia que nos legaron los Padres de la Patria. Las apetencias imperiales de potencias extranjeras combinadas con la incredulidad de algunos líderes nacionales de que la República Dominicana podría ser una nación libre, soberana e independiente, amenazaron seriamente con extinguir para siempre el legado de nuestros patricios. A pesar de todos esos complicados trances, que están bien registrados en nuestra historia, todos fueron superados y 176 años después de aquel 27 de febrero de 1844, los dominicanos hoy  podemos proclamar con orgullo que tenemos una patria.

No obstante, los retos no han terminado. No debemos conformarnos solo con tener un Estado soberano sino que todavía está pendiente la tarea de que el país cuente con sólidas instituciones democráticas donde el imperio de las leyes se respete y rija por igual a todos los ciudadanos, y la transparencia y rendición de cuenta, como lo hiciera el patricio Juan Pablo Duarte en 1844 después de la Batalla de Azua, sean prácticas cotidianas en nuestra vida como sociedad para fomentar una sana y pacífica convivencia y para evitar la decadencia y el caos. Hoy más que nunca el ideal duartiano debe ser preservado y practicado. Se lo debemos, además, a todas las personas que sacrificaron sus vidas por nuestro país y nos lo reclaman las generaciones futuras, a las que debemos legarles un mejor país.

Desde la Academia Dominicana de la Historia hacemos votos porque a través del conocimiento de nuestra historia nacional aprendamos de los aciertos y errores del pasado, trabajemos para hacer los correctivos necesarios para encauzar el país por mejores derroteros y que cada día podamos afirmar realmente que tenemos un país próspero, que mira su pasado con orgullo, vive su presente con alegría y ve el futuro con esperanza. Esa será la mejor forma de rendir tributo, admiración y agradecimiento a los ilustres Padres de la Patria y, con ellos, a todos los patriotas que contribuyeron a la fundación de la República Dominicana, así como también a quienes posteriormente lucharon para preservar la soberanía política y la identidad nacional del pueblo dominicano que hoy disfrutamos.

Santo Domingo, Distrito Nacional, jueves 27 de febrero de 2020.

Chez Checo inicia gestión como presidente de la Academia Dominicana de la Historia.

Fecha: 15 de Agosto de 2019.
Fuente: Acento.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- José Chez Checo se juramentó anoche como presidente de la junta directiva de la Academia Dominicana de la Historia, en un concurrido acto en el que detalló el amplio programa de trabajo que se propone realizar.

Junto al investigador también fueron juramentados como directivos por Mu Kien Sang Ben, presidenta saliente de la entidad, los historiadores Juan Daniel Balcácer, vicepresidente, José Luis Sáez Ramo, secretario,  Edwin Espinal Hernández, tesorero,  y Raymundo Ml. González, vocal.

Tras la juramentación, Chez Checo agradeció su elección a los miembros de número de la academia y planteó  las acciones que se propone realizar.

Entre estas, la conformación de las comisiones estatutarias y la ejecución de investigaciones, siguiendo el método científico en sus diferentes fases, a fin de que contribuyan al desarrollo de las  capacidades intelectuales y al enriquecimiento de la bibliografía  histórica dominicana.
Asimismo, expresó que se propone trabajar por el enriquecimiento de la biblioteca especializada de la institución y que contribuirán al mejoramiento de la enseñanza de la historia en el sistema educativo dominicano.

Los miembros de la nueva directiva también se proponen estimular, entre otras acciones, el estudio de la historia nacional a través de actividades docentes y culturales, el otorgamiento de becas y la realización de concursos y premiaciones como “El historiador del año” y “El libro histórico del año”.

En cuanto a la revista Clío, órgano de la academia, manifestó que intentarán convertirla en una revista científica similar a las que existen en otras latitudes.

Para esto último, explicó que darán los primeros pasos requeridos como son la conformación de un Comité Científico, la búsqueda de “pares” o revisores, el establecimiento con rigor de su fecha de salida, entre otros, de manera que la revista pueda ser indexada en sitios como Latindex y Web of Science.
Despedida de Sang Ben

“Ustedes tienen en sus manos la memoria impresa que recoge en detalle todas y cada una de las actividades realizadas. Los números hablan por sí solos”, dijo la historiadora Sang en su discurso de despedida.

“Quiero dar las gracias a todos los Miembros de Número que me eligieron como presidenta con un voto unánime. Aquel verano del año 2016, ustedes colocaron en mis manos un gran desafío al ser electa como la primera mujer que asumía este cargo desde su fundación. ¡Gracias!, fue un gran honor haberlo desempeñado. Confieso que en sus inicios lo asumí con aprehensión, pasión y alegría”.

Afirmó que se pudo realizar un gran número de actividades “sencillamente porque los miembros de número, correspondientes, colaboradores y amigos, dijeron que sí” sus requerimientos, ya sea para pronunciar una conferencia, ser profesores en uno o varios módulos de los cursos o ponentes en los seminarios de historia local o presentadores de alguno de los libros que se publicaron.

“Durante los tres años realizamos nueve seminarios en la misma cantidad de provincias”, dinamismo que fue posible, subrayó, gracias al “coordinador dinámico y responsable como fue nuestro muy querido Edwin Espinal, quien no solo se desplazó por todo el país, sino que también presentó ponencias en casi todos los eventos”.

También, añadió, “porque en cada provincia había un Miembro Correspondiente, un colaborador o un amigo que asumió el reto de organizar el evento y conseguir fondos para su realización”.

Explicó que el proyecto “Historia General del Pueblo Dominicano”, cuya idea comenzó hace más de una década, “está casi listo”.
“Al iniciar nuestra gestión, faltaban cuatro tomos, con el agravante de que dos de sus coordinadores fallecieron en el proceso: Frank Báez Everst y Emilio Cordero Michel. A pesar de las dificultades, pudimos concluir con tres tomos: el II, el IV y el VI. El tomo III quedó preparado para ser enviado a la imprenta”, enfatizó.

Agradeció “el apoyo moral y económico” del Gobierno que, entre otras cosas, permitió “recuperar nuestra vieja sede, la Capilla de la Soledad”, expresó la historiadora Sang.

Dijo que el Banco Central se hizo presente a su vez al financiar una de las ediciones de la revista Clío y destacó el  incondicional apoyo de Félix (Felucho) Jiménez, presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo, “porque, amante de la historia y de la investigación, apoyó varias publicaciones, pero, sobre todo, el patrocinio al tomo IV de la Historia General del Pueblo Dominicano”.

Castro Ventura resalta importancia de Santo Domingo en la guerra restauradora.

Fecha: 8 de Agosto 2019
Fuente: El Nuevo Diario

El doctor Santiago Castro Ventura pronunció una conferencia en la que destacó que la provincia de Santo Domingo también fue escenario relevante de la guerra restauradora, durante un acto efectuado en la Capilla de la Soledad, de la Academia Dominicana de la Lengua.

Al dictar la charla “La provincia de Santo Domingo también fue escenario de la guerra restauradora”, en una sesión solemne  realizada para conmemorar el 156 aniversario de la Restauración,  Castro Ventura dijo que la provincia de Santo Domingo fue convertida en el eje central de las tropas españolas  y que desde esta localidad se dirigían los operativos terrestres y marítimos en principio para ocupar todo el territorio nacional y luego para tratar de contener la irreversible marejada insurrecta.

“Tras el estallido revolucionario de Capotillo el 16 de agosto de 1863 ante el poderío colonial congregado en la zona metropolitana, los insurgentes en toda la periferia de la provincia desarrollaron escaramuzas relámpagos que perseguían y lograron obligar al enemigo a mantener un enorme despliegue de tropas y material bélico en la capital para evitar la toma de la ciudad.

Creando la sensación de un gran asalto al centro de la ciudad, los rebeldes distraían tropas coloniales que no podían ser enviadas a hostilizar los muy importantes frentes patrióticos del interior”, agregó.

Castro Ventura, miembro de número de la academia, afirmó que la rebelión alcanzó el grado supremo de guerra prolongada, en atención al objetivo estratégico de promover el desgaste del ejército de ocupación.

Dijo que desde un principio el designio diseñado para la provincia Santo Domingo fue atormentar de modo sistemático a las tropas anexionistas, con ataques imprevistos en todo el contorno de la provincia, conformado por las barriadas como Pajarito, Galindo, San Carlos, La Esperilla o Esperillón, San Jerónimo, Guajimia, Manoguayabo, Bayona.

Castro Ventura expresó que a  156 años del contundente triunfo dominicano contra la ocupación española pretendió rescatar del olvido el importante frente interno en el perímetro de Santo Domingo, que obligó a las autoridades anexionistas a disponer de miles de hombres para resguardar la ciudad intramuros ante un hipotético ataque, obviando que el objetivo estratégico de los rebeldes era entretenerlos en un zona inerte para la revolución, evitando que intentaran apabullar el núcleo central insurrecto ubicado principalmente en el Cibao.

El académico concluyó su disertación expresando: “¡Gloria eterna al comandante Marcos Adón y sus compañeros por el atrevido y muy efectivo operativo de distracción en el perímetro limítrofe de la Capital, en la tarea de coadyuvar a preservar los baluartes principales de la revolución Restauradora en el interior del país!”.

Circula libro de Bernardo Vega sobre el proyecto de anexión.

Fecha: 07 de Agosto de 2019.
Fuente : Diario Libre

La obra fue presentada por Frank Moya Pons en la Academia Dominicana de la Historia.

La Academia Dominicana de la Historia puso en circulación el libro “La cuestión racial y el proyecto de Anexión” del economista e investigador Bernardo Vega Boyrie, quien expone sus tesis sobre el controvertido tema.

Al presentarla, el historiador Frank Moya Pons, expresidente de la Academia Dominicana de la Historia, explicó que se trata de una obra escrita para demostrar que detrás del interés del presidente de los Estados Unidos, Ulysses Grant, por convertir la República Dominicana en un estado de la unión norteamericana había dos fuertes motivaciones íntimamente conectadas: una de ellas racial y la otra geopolítica.

“En relación a la primera, según Vega, Grant pensaba que la isla de Santo Domingo, con una población mayoritariamente de color, era un lugar ideal para trasplantar centenares de miles de los antiguos esclavos negros a quienes Abraham Lincoln había liberado”, dijo.

Afirmó que para entonces los estadounidenses, a través de varias instituciones religiosas abolicionistas, habían realizado experimentos migratorios similares en África, especialmente en Sierra Leona y Liberia.

“Para Grant y los anexionistas, la posición de la República Dominicana ofrecía probabilidades de enriquecimiento rápido mediante la adquisición gratuita o barata de tierras, la explotación de los bosques maderables y de las minas de oro, cobre y plata que se decía había en Santo Domingo”, agregó Moya Pons.

Explicó que la segunda motivación de Grant estaba ligada a la doctrina de Monroe y a la concepción del “destino manifiesto”, defendidas ambas por numerosos políticos, publicistas y militares que consideraban que los Estados Unidos, que ya se habían expandido hacia el oeste y la costa del Pacífico, debían extender también su dominio hacia el sur anexándose las tres grandes Antillas.

A juicio de Moya Pons, Vega ha logrado escribir una apretada síntesis de la literatura disponible en una rica narración que se lee fluidamente y con creciente interés, que supera ampliamente a los demás trabajos publicados hasta la fecha sobre los intentos de anexión de la República Dominicana.

De su lado, Vega agradeció la presentación de Moya Pons y explicó que su obra tiene el propósito de responder a varias preguntas, entre las cuales señaló: ¿por qué en 1845 Estados Unidos rechazó reconocer a la República Dominicana como un nuevo país independiente y tampoco se interesó en la anexión que le propuso el gobierno de Pedro Santana? y ¿por qué durante el gobierno de Buenaventura Báez (1849-1853) este se interesó en la anexión a los Estados Unidos, pero luego durante su segundo mandato (1856-1857) fue hostil hacia esa nación?

Sostuvo que el interés de encontrar respuestas a las interrogantes le surgió mientras estuvo investigando, como académico invitado, en el Instituto de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la Universidad de Columbia en New York, a cuya excelente biblioteca acudió.

Vega dijo que su libro está dedicado al historiador Hugo Tolentino Dipp, recientemente fallecido, y que este pudo leer el manuscrito.

Academia de la Historia recupera e inaugura la Capilla de la Soledad.

Fecha: 3 de Agosto 2019.
Fuente: Acento.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-En un concurrido acto, la Academia Dominicana de la Historia inauguró la Capilla de la Soledad, junto a  miembros de número y correspondientes, relacionados de la institución y funcionarios del Estado que contribuyeron a la restauración del sitio histórico.

En la actividad la doctora Mu Kien Sang Ben, presidenta de la academia, evocó  que el local de La Capilla la Soledad fue sede de la Academia Dominicana de la Historia desde 1943 hasta 1992, y que entonces debía remodelarse, por lo cual se trasladaron al local de la Casa de las Academias.

Agradeció a funcionarios del gobierno su colaboración para recuperar el inmueble y especialmente destacó la ayuda del consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Flavio Darío Espinal, quien habló con el presidente Danilo Medina para que aprobara la solicitud de la academia, a fin de que se le asignara el inmueble.

“Quedaba un paso más: buscar fondos para poner el local en mejores condiciones.  Entonces le pedimos ayuda al ministro José Ramón Peralta, ministro de la Presidencia. Aceptó en buena lid y dispuso que la Comisión Presidencial de Apoyo al Desarrollo Provincial se ocupara del proyecto… Mientras estábamos en los aprestos de reparación de la Casa de las Academias, nos llamaron para decirnos que se había realizado el concurso y que había un ganador, que sería el responsable de la obra. A finales del año pasado comenzaron los arreglos. El presupuesto total de su reparación fue de 9 millones de pesos”, agregó Sang Ben.

San Ben agradeció el apoyo de Peralta, pues fue el principal responsable de que hoy la Casa de las Academias esté remozada y sea un local más que digno para que las tres academias realicen sus trabajos en mucho mejores condiciones.

Igualmente, destacó el trabajo de los ingenieros Luis Gerónimo y Domingo López, responsables del proyecto de reparación del inmueble.

Al inicio de su exposición, la académica saludó a los miembros de número, correspondientes, colaboradores y amigos de la academia por estar presentes en la inauguración del inmueble, con el que la entidad recupera su sede.

Luego del discurso de San Ben, el arquitecto Eugenio Pérez Montás hizo una amplia exposición en torno a la historia de la antigua capilla, evocando  la   época colonial y otros templos de la antigua ciudad de Santo Domingo.

En el corte de la cinta, con que se dejó formalmente abierta la capilla,  participaron el consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Flavio Darío Espinal, y el ministro de Cultura, Eduardo Selman, además de los miembros de la junta directiva de la academia.

San Ben entregó una placa de reconocimiento para el ministro administrativo José Ramón Peralta, que fue recibida por Espinal, debido a que el funcionario no pudo asistir al acto.

Publican el tomo IV de la “Historia general del pueblo dominicano”

Fecha: 30 de Julio 2019.
Fuente: El Nuevo Diario.

La Academia Dominicana de la Historia puso en circulación el tomo IV de la “Historia general del pueblo dominicano”, el cual fue ponderado por los conocidos autores Roberto Cassá y José Chez Checo.

De su lado, la presidenta de la Academia Dominicana de la Historia, Mu Kien Sang Ben, agradeció a todos los historiadores que participaron en la escritura del tomo y en especial a Cassá, coordinador general del proyecto, y a Chez Checo, coordinador de la edición.

Sang Ben también exaltó el apoyo que dio Félix (Felucho) Jiménez, presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo, para costear la impresión del volumen. De su lado, Jiménez expresó su satisfacción por haber respaldo la importante iniciativa de la academia.

La historiadora también agradeció a los sectores público y privado que han respaldo económicamente la producción de los otros tomos y explicó que sólo falta la impresión del tomo III, que finalizará la junta directiva que se juramentará el próximo 16 de agosto.

Cassá elogió a los historiadores nacionales y extranjeros que aportaron sus trabajos y talentos en la producción del libro.

También Chez Checo, presidente electo de la academia, se refirió a los contenidos de cada uno de los 13 capítulos del libro e identificó a sus autores.

Asimismo, explicó que el tomo IV contiene variadas síntesis de importantes hechos históricos del período comprendido entre los años 1880 y 1930.

Afirmó que en período se produjeron relevantes cambios económicos, sociales y políticos que ocasionaron, como lo han conceptualizado diversos estudiosos e investigadores, el denominado fenómeno de modernización de la sociedad dominicana como ya había sucedido en otras regiones del mundo occidental.

Los trece capítulos

El tomo IV trata sobre el Advenimiento de la modernización (1880-1930). El capítulo I está dedicado a “Los renglones campesinos y semicapitalistas”, y fue escrito por Pedro San Miguel. El capítulo 2 versa sobre “Realidades y utopías de Progreso en República Dominicana”, y estuvo a cargo de Michiel Baud.

El capítulo 3 reseña “Los regímenes del Partido Azul” y es de la autoría de Chez Checo. El capítulo 4 trata de “Ulises Heureaux, el dictador de la modernidad positivista”, y fue escrito por Mu Kien Sang Ben; y el capítulo 5, acerca de “La ciudad de Santiago”, fue elaborado por Edwin Espinal.

El capítulo 6 aborda “El protectorado de los Estados Unidos”, y fue escrito por Cyrus Veeser. El capítulo 6 alude a “La ocupación militar norteamericana, 1916-1924”, y su autor es Juan B. Alfonseca Giner de los Ríos. A Alejandro Paulino le correspondió el tema “El nacionalismo contra la ocupación militar, 1916-1924”, en el capítulo 8; y Roberto Cassá escribió el capítulo 9, sobre “La resistencia rural”.

Fermín Álvarez Santana es el autor del capítulo 10, titulado “La urbe-batey: San Pedro de Macorís; y Alejandro Paulino Ramos escribió el capítulo 11 sobre “Clubes, gremios y sociedades culturales, 1875-1930”.

Lucy Arraya escribió el capítulo 12 referente a las “Relaciones internaciones de la República Dominicana y Sonia Medina Rodríguez es la autora del capítulo 13, que se titula “Horacio Vásquez: perfil y gobierno”.

Seminario de Historia Local : Historiadores expusieron en Azua sobre el pasado sureño

Fecha: 31 de Julio 2019
Fuente: Diario Libre

Con el apoyo de la Universidad Tecnológica del Sur (Utesur), la Academia Dominicana de la Historia realizó en Azua el seminario de historia local “Subregión del valle: historia, economía y sociedad en los siglos XIX y XX”.

En el evento, Utesur y la academia le rindieron homenaje al historiador azuano Eddie Noboa, quien asistió al acto en compañía de sus familiares.

El historiador Edwin Espinal, coordinador de los seminarios de históricos locales de la academia, expuso sobre el tema ¿A machete o a tiro limpio? De armas blancas y de fuego en las batallas sureñas de la guerra de Independencia”.
Espinal Hernández expresó que el coraje de los lanceros seibanos no fue el único factor que sostuvo la defensa de Azua el 19 de marzo de 1844 y que tampoco las armas blancas tuvieron en Santiago, el 30 de marzo de 1844, el sobredimensionado rol que se les atribuye, pues la artillería y la infantería fueron las que definieron aquellos encuentros bélicos.

Observó que los primeros choques con los haitianos, si bien se saldaron en victorias, se llevaron a cabo en condiciones en extremo desventajosas desde el punto de vista de la cantidad e idoneidad del armamento utilizado, el cual, sin embargo, fue beneficiosamente manejado.

“El empeño en contar con armas de fuego pone de manifiesto su rol en las acciones bélicas independentistas y reniega del carácter omnipresente de las armas blancas”, agregó.

Subrayó que el uso de manera principal de fusiles en los combates escenificados y la insistente necesidad de su presencia en los cantones dominicanos dejan por sentado que las armas blancas no fueron las que por sí solas determinaron el triunfo dominicano y que la glorificación que hacen del machete ciertos autores se atiene más a su condición de instrumento indispensable de las masas rurales, protagonistas claves de la guerra y como tales exaltadas indirectamente en los partes y comunicaciones sobre las batallas, al indicarse que las victorias nacionales se debían, ante todo, a sus aceros.

En tanto, el historiador Raymundo González, en una conferencia leída por Espinal y titulada “La montería y el ejido de Azua de Compostela en el siglo XVIII. Una aproximación histórica”, expresó que en el caso de las tierras ejidales de Azua, durante la primera mitad del siglo XVIII, fueron objeto de presiones por parte de los dueños del hato de Santa Bárbara quienes pretendían que dichas tierras pertenecían a su propiedad.

Añadió: “En la cuarta década de esta centuria la importancia económica de los hatos de la región estaba en la cúspide, ya que en este periodo crecía con rapidez el comercio de ganado en pie con la colonia francesa vecina. Por esta razón no era de extrañar que los intereses económicos ligados al comercio ganadero con los franceses vulneraran el derecho consuetudinario de los vecinos de Azua, quienes para las fechas de este pleito vivían en gran parte de la montería”.

Dijo que a partir del expediente seguido en la alcaldía y luego en la Real Audiencia, e puede establecer lo que fue la lucha de los habitantes de Azua, quienes defendían sus monterías para la sobrevivencia, contra los propietarios de hatos cercanos (como el de Santa Bárbara), aliados más adelante a las autoridades del Cabildo, quienes estaban interesados en apropiarse el ejido de la villa para ampliar sus hatos y negocios de ganado con la vecina colonia francesa.

Afirmó que durante el largo pleito que se extendió por más de una década y terminó con el despojo de los monteros vecinos de Azua, todavía esta villa era reconocida como el centro de poder en la región suroeste, ya que había sido la más occidental de la colonia, tras las devastaciones de inicios del siglo XVII, y su jurisdicción alcanzaba a los valles de San Juan y el de Neiba.

De su lado, Mu Kien Sang Ben, presidenta de la Academia, se refirió a su libro “Buenaventura Báez : el caudillo del sur (1844-1878)”, y afirmó que el azuano fracasó en todos sus proyectos políticos.

Otras exposiciones

En el evento, efectuado en el salón de actos de Utesur, también expusieron Bernardo Sención Pérez, quien se refirió a la “Evolución histórica de la provincia de Azua”; Apolinar Medrano, acerca de los “Monumentos tangibles e intangibles de la provincia de Azua” y Juan Félix Taveras Merán, en torno a las “Manifestaciones culturales de San Juan: la cofradía del Espíritu Santo”.

Igualmente, Virgilio López Azuán, rector de la Utesur, disertó en relación a las “Costumbres, mitos y creencias en la subregión del valle” y María Antonia Pérez y Lucy Arraya se refirieron a otros aspectos sobre Azua y el sur.

En su exposición, Sención Pérez habló sobre los aspectos geográficos, históricos y económicos de Azua.

“El progreso de la ciudad de Azua tomó mayor auge con el descubrimiento de las minas de oro y cobre en el año 1508 y la instalación de los ingenios de azúcar. Los ingenios llegaron a tener la más alta reputación por la fertilidad con que crecía en sus terrenos la caña de azúcar”, indicó.

X