{"id":2778,"date":"2022-02-24T13:30:40","date_gmt":"2022-02-24T13:30:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.academiadominicanahistoria.org.do\/?p=2778"},"modified":"2022-02-24T13:30:41","modified_gmt":"2022-02-24T13:30:41","slug":"manifiesto-del-16-de-enero-de-1844","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.academiadominicanahistoria.org.do\/?p=2778","title":{"rendered":"MANIFIESTO DEL 16 DE ENERO DE 1844."},"content":{"rendered":"\n<h2><strong>(Causas de la Independencia dominicana) <\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p style=\"color:#197552\" class=\"has-text-color\"><a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Ver documento completo - PDF (opens in a new tab)\" href=\"https:\/\/www.academiadominicanahistoria.org.do\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/MANIFIESTODEL16DEENERODE1844.pdf\" target=\"_blank\">Ver documento completo &#8211; PDF<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>LA ATENCI\u00d3N decente\ny el respeto que se debe a la opini\u00f3n de todos los hombres y al de las naciones\ncivilizadas; exige que cuando un Pueblo que ha sido unido a otro, quisiere\nreasumir sus derechos, reivindicarlos, y disolver sus lazos pol\u00edticos, declare con\nfranqueza y buena fe, las causas que le mueven a su separaci\u00f3n, para que no se\ncrea que es la ambici\u00f3n, o el esp\u00edritu de novedad que pueda moverle. <\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros creemos haber demostrado con\nuna constancia heroica, que los males de un gobierno, deben sufrirse, mientras\nsean soportables, m\u00e1s bien que hacerse justicia aboliendo las formas; pero\ncuando una larga serie de injusticias, violaciones y vej\u00e1menes, continuando al\nmismo fin denotan el designio de reducirlo todo al despotismo y a las m\u00e1s\nabsoluta tiran\u00eda, toca al sagrado derecho de los pueblos y a su deber, sacudir\nel yugo de semejante gobierno, y proveer a nuevas garant\u00edas; asegurando su\nestabilidad, y prosperidad futuras. Porque reunidos los hombres en sociedades\ncon el solo fin de conspirar a su conservaci\u00f3n, que es la ley suprema,\nrecibieron de la naturaleza el derecho de proponer y solicitar los medios para\nconseguirle: y por la misma raz\u00f3n, tales principios los autorizan para\nprecaverse de cuanto pueda privarles de ese derecho, luego que la sociedad se\nencuentra amenazada. <\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed porque los pueblos de la Parte\ndel Este de la Isla antes Espa\u00f1ola o de Santo Domingo, usando del suyo,\nimpulsados por veinte y dos a\u00f1os de opresi\u00f3n y oyendo de todas partes los\nclamores de la patria, han tomado la firme resoluci\u00f3n de separarse para siempre\nde la Rep\u00fablica Haitiana, y constituirse en estado libre y soberano. Veinte y\ndos a\u00f1os ha que el Pueblo Dominicano por una de aquellas fatalidades de la\nsuerte, est\u00e1 sufriendo la opresi\u00f3n m\u00e1s ignominiosa\u2026bien sea que su ca\u00edda\ndependiese de la ignorancia de su verdadero inter\u00e9s nacional, bien sea porque\nse dejase arrastrar del torrente de las pasiones individuales, el hecho es que\nse le impuso un yugo m\u00e1s pasado y degradante que el de su antigua metr\u00f3poli.\nVeinte y dos a\u00f1os ha que destituidos los pueblos de todos sus derechos, se les\npriv\u00f3 violentamente de aquellos beneficios a que eran acreedores, si se les\nconsideraba como partes agregadas a la Rep\u00fablica. \u00a1Y poco falt\u00f3 para que le\nhubiesen hecho perder hasta deseo de librarse de tan humillante esclavitud!!! <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en Febrero de 1822, la parte\noriental de la Isla cediendo s\u00f3lo a la fuerza de las circunstancias, no se neg\u00f3\na recibir el ej\u00e9rcito del General Boyer, que como amigo traspas\u00f3 el l\u00edmite de\nuna y otra parte, no creyeron los Espa\u00f1oles Dominicanos que con tan disimulada\nperfidia hubiese faltado a las promesas que le sirvieron de pretexto para\nocupar los pueblos, y sin las cuales, habr\u00eda tenido que vencer inmensas\ndificultades y quiz\u00e1s marchar sobre nuestros cad\u00e1veres si la suerte le hubiese\nfavorecido. Ning\u00fan Dominicano le recibi\u00f3 entonces, sin dar muestras del deseo\nde simpatizar con sus nuevos conciudadanos: la parte m\u00e1s sencilla de los\npueblos que iba ocupando, sali\u00e9ndole al encuentro, pens\u00f3 encontrar en el que\nacababa de recibir en el Norte el t\u00edtulo de pacificador, la protecci\u00f3n que tan\nhip\u00f3critamente hab\u00eda prometido. M\u00e1s a poco, al trav\u00e9s del disfraz, que ocultaba\nlas siniestras miras que tra\u00eda, \u00a1advirtieron todos que estaban en manos de un\nopresor, de un tirano fiera!!! \u00a1Al entrar a la ciudad de Santo Domingo entraron\ncon \u00e9l de tropel, los desordenes y los vicios! La perfidia, la divisi\u00f3n, la\ncalumnia, la violencia, la delaci\u00f3n, la usurpaci\u00f3n, el odio y las\npersonalidades hasta entonces poco comunes en estos inocentes Pueblos. Sus\ndecretos y disposiciones, fueron el principio de la discordia y la se\u00f1al de la\ndestrucci\u00f3n. Por medio de su sistema desorganizador y maquiav\u00e9lico, oblig\u00f3 a\nque emigrasen, las principales y m\u00e1s ricas familias, y con ellas el talento,\nlas riquezas, el comercio y la agricultura: alej\u00f3 de su consejo y de los\nprincipales empleos, a los hombres que hubieran podido representar los derechos\nde sus conciudadanos, pedir el remedio de los males y manifestar las verdaderas\nexigencias, de la Patria. En desprecio de todos los principios del derecho\np\u00fablico y de gentes, redujo a muchas familias a la indigencia, quit\u00e1ndoles sus\npropiedades para reunirlas a los dominios de la Rep\u00fablica, y donarlos a los\nindividuos de la parte Occidental, o vend\u00e9rselos a muy \u00ednfimos precios. Asol\u00f3\nlos campos, despoj\u00f3 las iglesias de sus riquezas, atropell\u00f3 y aj\u00f3 con\nvilipendio a los Ministros de la Religi\u00f3n, les quit\u00f3 sus rentas y derechos y\npor su abandono dej\u00f3 caer en total ruina los edificios P\u00fablicos, para que sus\nmandatarios aprovechasen los despojos y que as\u00ed saciasen la codicia que consigo\ntra\u00edan de Occidente. M\u00e1s tarde, para dar a sus injusticias una apariencia de\nlegalidad, dict\u00f3 una ley, para que entrasen en el estado los bienes de los\nausentes, cuyos hermanos y parientes inmediatos a\u00fan existen sumergidos en la\nmiseria. Todav\u00eda no satisfecha su avaricia, con mano sacr\u00edlega atento a las\npropiedades de los hijos del Este; autoriz\u00f3 el hurto y el dolo por la ley de 8\nde julio de 1824; prohibi\u00f3 la comunidad de los terrenos comuneros, que en\nvirtud de convenios y por utilidad y necesidad de las familias, se hab\u00edan\nconservado desde el descubrimiento de la Isla, para aprovecharlas en favor de\nsu Estado, acabar de arruinar la crianza de animales y empobrecer a una\nmultitud de padres de familia. \u00a1Poco le importaba! \u00a1Destruirlo todo,\narruinarlo! \u00a1Este era el objeto de su insaciable codicia! Fecundo en discurrir\nlos males con que deb\u00eda consumar la obra de nuestra ruina y reducirlo todo a la\nnada, puso en planta un sistema monetario, que insensiblemente ha ido\nreduciendo por grados, las familias, los empleados, los comerciantes y la\ngeneralidad de los habitantes, a la mayor miseria. Con tales miras propag\u00f3 el\nGobierno Haitiano sus principios corruptores. A influjo de su infernal pol\u00edtica\ndesenfren\u00f3 las pasiones, suscit\u00f3 partidos, fragu\u00f3 planes detractores,\nestableci\u00f3 el espionaje e introdujo la ciza\u00f1a y la discordia hasta en el hogar\ndom\u00e9stico. Si se pronunciaba en Espa\u00f1ol contra la tiran\u00eda y la opresi\u00f3n se le\ndenunciaba como sospechoso, se le arrastraba a los calabozos, y algunos\nsubieron al cadalso para atemorizar a los otros, y que expirasen de una vez los\nsentimientos que nos transmitieron nuestros padres. Combatida y perseguida la\nPatria, no pudo encontrar refugio seguro contra el furor de la tiran\u00eda, sino en\nlos pechos de una afligida juventud y de algunas almas puras que supieron\nocultar sus sacrosantos principios, para hacer la propaganda, en tiempos m\u00e1s\nfelices y para reanimar con energ\u00eda a los que yac\u00edan en un estado de abatimiento\ny de sopor. Pas\u00e1ronse los veinte y un a\u00f1o de la administraci\u00f3n pervertidora de\nBoyer, en cuya \u00e9poca, padecieron los habitantes del Este todas las privaciones\nque no se pueden enumerar: trat\u00f3 a sus habitantes peor que a un pueblo\nconquistado a la fuerza: les exprimi\u00f3 el jugo, sacando cuanto beneficio pudo\npara saciar su codicia y la de los suyos: hizo esclavos en nombre de la\nlibertad; les oblig\u00f3 a pagar una deuda que no hab\u00edan contra\u00eddo como los de la\nparte Occidental, que aprovecharon bienes ajenos; cuando al contrario, a\nnosotros nos deben ellos, las riquezas que nos han usurpado o malversado. Este\nera el cuadro triste de esta parte, cuando el 27 de Enero del a\u00f1o pasado,\nlevantaron los Cayos en el Sud de la Isla, el grito de reforma: con la\nvelocidad de un fuego el\u00e9ctrico se inflamaron los pueblos; se adhirieron a los\nprincipios a los principios de un manifiesto de 1.\u00b0 de septiembre de 1842, y la\nparte del Este se lisonje\u00f3. \u00a1Pero en vano! de un porvenir m\u00e1s feliz. \u00a1A tanto\nlleg\u00f3 su buena fe!&#8230; El comandante Rivier, se proclam\u00f3 Jefe de ejecuci\u00f3n\nint\u00e9rprete de la voluntad del pueblo soberano; dict\u00f3 leyes a su antojo;\nestableci\u00f3 un gobierno sin ninguna forma legal, sin contar para \u00e9l, con ninguno\nde los habitantes de esta parte que ya se hab\u00eda pronunciado en favor de su\nrevoluci\u00f3n; recorri\u00f3 la isla, y en el departamento de Santiago sin fundamentos\nlegales, record\u00f3 con pena, las \u00e9pocas tristes de Toussaint y Dessalines\ntrayendo consigo un monstruoso estado mayor, que desmoralizaba por todas\npartes: vendi\u00f3 empleos, despoj\u00f3 las iglesias; destruy\u00f3 las elecciones que los\npueblos hab\u00edan hecho para darse representantes que defendiesen sus derechos, y\nesto para dejar siempre esta parte en la miseria y en la misma suerte y\nproporcionarse \u00e9l candidatos que le elevasen a la Presidencia aunque sin\nmandato especial de sus comitentes: as\u00ed fue, amenaz\u00f3 la asamblea constituyente\ny de extra\u00f1as comunicaciones hechas por \u00e9l al ej\u00e9rcito a su mando, result\u00f3\npresidente de la Rep\u00fablica\u2026 A pretexto de que en esta parte se pensaba en una\nseparaci\u00f3n de territorio, por Colombia, llen\u00f3 los calabozos de Puerto Pr\u00edncipe\nde los m\u00e1s ardientes Dominicanos, en cuyos pechos reinaba el amor a la patria,\nsin otras aspiraciones que las de mejorar de suerte, y que se nos igualase en\nderechos, y respetasen nuestras personas y propiedades: otros, padres de\nfamilia, tuvieron que expatriarse para librarse de las persecuciones que se les\nhac\u00edan. Y cuando calcul\u00f3 realizados sus designios y asegurado el objeto que se\nhab\u00eda propuesto, les puso en libertad, sin ninguna satisfacci\u00f3n de los agravios\nni de los perjuicios recibidos. En nada ha variado nuestra condici\u00f3n: los\nmismos ultrajes, los mismos tratamientos de la administraci\u00f3n anterior, los\nmismos o mayores impuestos, el mismo sistema monetario sin garant\u00eda alguna que\nlabra la ruina de sus pueblos y una constituci\u00f3n mezquina que jam\u00e1s har\u00e1 la\nfelicidad del pa\u00eds, ha puesto el sello a la ignominia, priv\u00e1ndonos contra el\nderecho natural hasta de lo \u00fanico que nos quedaba de Espa\u00f1oles \u00a1Del idioma\nnatal! y arrimando a un lado nuestra augusta Religi\u00f3n, para que desaparezca de\nentre nosotros: porque si cuando esa religi\u00f3n del Estado, si cuando estaba\nprotegida, ella y sus ministros, fueron despreciados y vilipendiados, \u00bfqu\u00e9 no\nser\u00e1 ahora rodeada de sectarios y de enemigos? La violaci\u00f3n de nuestros\nderechos, costumbres y privilegios, y tantas vejaciones, han despertado en\nnosotros nuestra posici\u00f3n, nos hacen conocer nuestra servidumbre y abatimiento,\ny los principios del derecho que rige las naciones deciden la cuesti\u00f3n en favor\nde nuestra patria, como la decidieron en favor de los Pa\u00edses Bajos contra\nFelipe II en 1581. Bajo la autoridad de estos principios \u00bfqui\u00e9n osar\u00e1 vituperar\nla resoluci\u00f3n del pueblo de los Cayos, cuando se levant\u00f3 contra Boyer y le\ndeclar\u00f3 traidor a la Patria? \u00bfY qui\u00e9n osar\u00e1 vituperar la nuestra, declarando la\nparte del Este de la Isla separada de la Rep\u00fablica de Hait\u00ed? Ninguna obligaci\u00f3n\ntenemos para quien no nos da los medios de cumplirla: ning\u00fan deber para quien\nnos priva de nuestros derechos. <\/p>\n\n\n\n<p>Si la parte del Este, se consideraba,\ncomo incorporada voluntariamente a la Rep\u00fablica Haitiana, deb\u00eda gozar de los\nmismos beneficios que aquellos a quienes se hab\u00eda unido; y si en virtud de esa\nuni\u00f3n, est\u00e1bamos obligados a sostener su integridad, ella lo estaba por su\nparte a darnos los medios de cumplirla: falt\u00f3 a ellos, violando nuestros\nderechos nosotros a la obligaci\u00f3n. Si se considera como sujeta a la Rep\u00fablica,\nentonces con mayor raz\u00f3n deba gozar sin restricciones de todos los derechos y\nprerrogativas que se hab\u00edan pactado o se le hab\u00edan prometido, y faltando la\ncondici\u00f3n \u00fanica y necesaria de su sujeci\u00f3n queda libre y enteramente\ndesobligada; y los deberes para consigo misma, la obligan a proveer a su propia\nconservaci\u00f3n por otros medios. Si se considera respecto de la constituci\u00f3n de\nHait\u00ed, 1816, se ver\u00e1 que a m\u00e1s de la originalidad del caso, de dar una\nconstituci\u00f3n bastarda, a un pa\u00eds extra\u00f1o que ni la necesitaba, ni nombr\u00f3 para\ndiscutir\u00eda a sus diputados naturales, hay tambi\u00e9n una usurpaci\u00f3n muy escandalosa,\nporque ni entonces estaban los haitianos en posesi\u00f3n de esta parte, ni antes,\ncuando los Franceses fueron expulsados de la parte Francesa, la regalaron,\n\u00e9sta, porque no era suya. Por el tratado de Basilea fue cedida esta parte a la\nFrancia, y despu\u00e9s restituida o devuelta a la Espa\u00f1a por la paz de Par\u00eds en\ncuya virtud fue sancionada la toma de posesi\u00f3n que de ella hicieron los\nEspa\u00f1oles en 1809 y que dur\u00f3 hasta el 30 de noviembre de 1821 que se separ\u00f3 de\nla metr\u00f3poli. Cuando los hijos de occidente revisaron la constituci\u00f3n en 1816,\nno pertenec\u00eda esta parte ni a Hait\u00ed, ni a la Francia: el pabell\u00f3n Espa\u00f1ol\nondeaba en sus fortalezas, en virtud de un derecho perfecto, y de que la Isla\nde Santo Domingo la llamasen sus naturales, Hait\u00ed no se sigue, que la parte\nOccidental que primero se constituy\u00f3 en estado soberano d\u00e1ndose el nombre de\nRep\u00fablica de Hait\u00ed, ll\u00e1mase a la parte del Este u oriental, como parte\nintegrante de ella, cuando la 1ra. perteneci\u00f3 a los franceses y la 2da. a los\nEspa\u00f1oles. Lo que hay de muy cierto es, que si la parte del Este pertenece a\nuna dominaci\u00f3n, otra que la de sus propios hijos, ser\u00eda a la Francia o a la\nEspa\u00f1a, y no a la de Hait\u00ed, pues m\u00e1s derecho tenemos los de Oriente a dominar a\nlos de Occidente, que al contrario, si remontamos a los primeros a\u00f1os del\ndescubrimiento del inmortal Col\u00f3n. De consiguiente, atendida la suposici\u00f3n\nsentada, hay una usurpaci\u00f3n que no legitima derecho a nadie, en un caso como el\nnuestro. Si finalmente se considera esta parte como conquistada a la fuerza, la\nfuerza decidir\u00e1 la cuesti\u00f3n, si fuese necesaria. <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es que, considerando que las\nvejaciones y violencias cometidas en veinte y dos a\u00f1os, contra la parte antes\nEspa\u00f1ola, la han reducido a la mayor miseria y completar\u00e1n su ruina; que el\ndeber de su propia conservaci\u00f3n y de su bienestar futuro, la obligan a proveer\na su seguridad por medios convenientes, siendo de derecho: (que un pueblo que\nse ha constituido voluntariamente dependiente de otro, con el fin de lograr su\nprotecci\u00f3n, queda libre de sus obligaciones, en el momento que \u00e9ste le falta\naunque sea por imposibilidad del protector). Considerando, que un pueblo que\nest\u00e1 obligado a obedecer a la fuerza y obedece, hace bien, y que luego que\npuede resistir y resiste, hace mejor. Considerando, por \u00faltimo, que por la\ndiferencia de costumbres y la rivalidad que existe entre unos y otros jam\u00e1s\nhabr\u00e1 perfecta uni\u00f3n ni armon\u00eda. Los pueblos de la parte antes Espa\u00f1ola de la\nIsla de Santo Domingo, satisfechos de que en veinte y dos a\u00f1os de agregaci\u00f3n a\nla Rep\u00fablica Haitiana, no han podido sacar ninguna ventaja; antes por el\ncontrario, se han arruinado, se han empobrecido, se han degradado, y han sido\ntratados del modo m\u00e1s bajo y abyecto, han resuelto separarse para siempre de la\nRep\u00fablica Haitiana, para proveer a su seguridad, y conservaci\u00f3n,\nconstituy\u00e9ndose bajo sus antiguos l\u00edmites, en un Estado libre y soberano. En el\ncual, y bajo sus leyes fundamentales, proteger\u00e1 y garantizar\u00e1 el sistema\ndemocr\u00e1tico: la Libertad de los ciudadanos aboliendo para siempre la esclavitud:\nla igualdad de los derechos civiles y pol\u00edticos sin atender a la distinciones\nde origen ni de nacimiento: las propiedades ser\u00e1n inviolables y sagradas: La\nReligi\u00f3n Cat\u00f3lica, Apost\u00f3lica y Romana ser\u00e1 protegida en todo su esplendor como\nla del Estado; pero ninguno ser\u00e1 perseguido ni castigado por sus opiniones\nreligiosas: La libertad de la imprenta ser\u00e1 protegida: la responsabilidad de\nlos funcionarios p\u00fablicos ser\u00e1 asegurada: no habr\u00e1 confiscaciones de bienes por\ncr\u00edmenes ni delitos: la instrucci\u00f3n p\u00fablica ser\u00e1 promovida y protegida a\nexpensas del Estado: se reducir\u00e1n los derechos a lo m\u00ednimo posible: habr\u00e1 un\nentero olvido de votos y opiniones pol\u00edticas emitidas hasta esta fecha, con tal\nque los individuos se adhieran de buena fe al nuevo sistema. Los grados y\nempleos militares ser\u00e1n conservados bajo las reglas que se establezcan. La\nagricultura, el comercio, las ciencias y las artes ser\u00e1n igualmente promovidas\ny protegidas: Lo mismo que el estado de las personas nacidas en nuestro suelo,\no la de los extra\u00f1os que vengan a habitar en \u00e9l con arreglo a las leyes. Por\n\u00faltimo se procurar\u00e1 emitir, tan pronto como sea posible, una moneda con una\ngarant\u00eda real y verdadera, sin que el p\u00fablico pierda la que tenga del cu\u00f1o de\nHait\u00ed. Este es el fin que nos proponemos con nuestra separaci\u00f3n, y estamos\nresueltos a dar al mundo entero el espect\u00e1culo de un pueblo que se sacrificar\u00e1\nen la defensa de sus derechos y que se reducir\u00e1 a cenizas y a escombros, si sus\nopresores que se vanaglorian de libres y civilizados, nos quisieren imponer\ncondiciones a\u00fan m\u00e1s duras que la muerte. Si contra la raz\u00f3n y la justicia\nquisieren que transmitamos a nuestros hijos y a la posteridad una esclavitud\nvergonzosa, entonces, arrostrando todos los peligros, con una firmeza\nperseverante, juramos solemnemente ante Dios y los hombres, que emplearemos\nnuestras armas en defensa de nuestra libertad y de nuestros derechos, teniendo\nconfianza en las misericordias del Omnipotente que nos proteger\u00e1 felizmente,\nhaciendo que nuestros contrarios se inclinen a una reconciliaci\u00f3n justa y\nracional, evitando la efusi\u00f3n de sangre y las calamidades de una guerra\nespantosa que no provocaremos; pero que ser\u00e1 de exterminio si llegare el caso. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1DOMINICANOS! (Comprendidos bajo este\nnombre todos los hijos de la parte del Este y los que quieran seguir nuestra\nsuerte) \u00a1A la uni\u00f3n nos convoca el inter\u00e9s nacional! Por una resoluci\u00f3n firme\nmostr\u00e9monos los dignos defensores de la libertad: sacrifiquemos ante las aras\nde la patria el odio y las personalidades: que el sentimiento del inter\u00e9s\np\u00fablico sea el m\u00f3vil que nos decida por la justa causa de la libertad y de la\nseparaci\u00f3n; con ella, no disminuimos la felicidad de la Rep\u00fablica de occidente,\ny hacemos la nuestra. Nuestra causa es santa: no nos faltar\u00edan recursos, a m\u00e1s\nde los que tenemos en nuestro propio suelo, porque si fuere necesario\nemplearemos, los que nos podr\u00edan facilitar en tal caso los extranjeros.\nDividido el territorio de la Rep\u00fablica Dominicana en cuatro provincias, a saber\nSanto Domingo, Santiago o Cibao, Azua desde el l\u00edmite de Ocoa y Seybo, se\ncompondr\u00e1 el Gobierno de un cierto n\u00famero de miembros de cada una de ellas para\nque as\u00ed participen proporcionalmente de su soberan\u00eda. El Gobierno Provisional\nse compondr\u00e1 de una junta compuesta de once miembros electos en el mismo orden.\nEsta junta reasumir\u00e1 en s\u00ed todos los poderes hasta que se forme la constituci\u00f3n\ndel Estado, y determinar\u00e1 el medio que juzgue m\u00e1s conveniente, para mantener la\nlibertad adquirida, y llamar\u00e1 por \u00faltimo a uno de los m\u00e1s distinguidos patriotas\nal mando en jefe del ej\u00e9rcito, que deba proteger nuestros l\u00edmites agreg\u00e1ndole\nlos subalternos que se necesiten. \u00a1A la uni\u00f3n Dominicanos! ya que se nos\npresenta el momento oportuno de Neiba a Saman\u00e1, de Azua a Monte Cristi, las\nopiniones est\u00e1n de acuerdo y no hay Dominicano que no exclame con entusiasmo:\nSEPARACI\u00d3N, DIOS, PATRIA Y LIBERTAD. Santo Domingo y Enero 16 de 1844 y 1.\u00b0 de\nla Patria. Tom\u00e1s Bobadilla, M. R. Mella, F. S\u00e1nchez, M. Jimenes, Feliz\nMercenario, Jos\u00e9 M. P\u00e9rez hijo, Juan Arriaga, Carlos Moreno, Ldo. Valverde,\nPedro Bonilla, P. de Castro y Castro, Manuel Cabral, Silvano Puyol, Jos\u00e9 M.\nCaminero, Mariano Echavarr\u00eda, Ram\u00f3n Echavarr\u00eda, Angel Perdomo, Bernardo Santin,\nJuan Santin, Pedro Mena, Juan Ruiz, F. Sosa, Manuel Guerrero, W. Guerrero,\nTom\u00e1s Concha, Jacinto Concha, J. N. Ravelo, P. Valverde, Joaqu\u00edn Puello, Gavino\nPuello, W. Concha, J. de la Cruz Garc\u00eda, J. Pichardo, Pablo Pichardo, Gabrie J.\nde Luna, Luis Betances, Joaqu\u00edn Lluveres, Domingo Rodr\u00edguez, C. Rodr\u00edguez, J.G.\nBrea, Jacinto Brea, Antonio Brea, Juan Pina, M. Leguisamon, Narciso S\u00e1nchez,\nAntonio Volta, Ignacio Padua, Pedro M. Mena, M. Aybar, Jos\u00e9 Pi\u00f1eyro, Ram\u00f3n\nAlonso, Hip\u00f3lito Billini, E. Billini, Jos\u00e9 Billini, Ferm\u00edn Gonz\u00e1les, P.A.\nBobea, Felipe Alfau, A. Alfau, Juli\u00e1n Alfau, D. Rocha, Nicol\u00e1s Henr\u00edquez,\nFrancisco Continos, Tom\u00e1s Troncoso, Benito Peres, Nicodemo Peres, Francisco\nSantelises, Santiago Santelises, Juan Barriento, Manuel Antonio Rosas, Ram\u00f3n\nGonz\u00e1lez, Juan \u00c1lvarez, F\u00e9lix Mar\u00eda Ruiz, Jos\u00e9 Mar\u00eda Leyba, Jos\u00e9 Mar\u00eda Serra,\nFernando Serra, Fernando Herrera, Ignacio Bona, Carlos Gaton, V\u00edctor Herrera,\nEmeterio Arredondo, Carlos Castillo, Joaqu\u00edn Gomes, Gregorio Contino, Leonardo\nContin, Jos\u00e9 Mar\u00eda Silberio, Gregorio Ramires, Carlos Garc\u00eda, Manuel Franco,\nManuel Mar\u00eda Bello, Narciso Carbonell, Manuel Galv\u00e1n, Emil Palmantier, Jos\u00e9\nRam\u00f3n Alvares, Diego Hernandes, Jos\u00e9 Mar\u00eda Garc\u00eda, Ram\u00f3n Ocumares, Antonio\nMoreno, Alejandro Bonilla, Juan Francisco Mar\u00eda Acevedo, Teodoro Acosta, Edoit\nLagard, Blas Ballejo, Ysidro Abreu, Juan Vicioso, Justiniano Bobea, Nicol\u00e1s\nLugo, Pedro D\u00edaz, Marcos Rojas, Eusebio Puello, Rafael Rodr\u00edguez, Rom\u00e1n Bid\u00f3,\nJuan Luis Bid\u00f3, Miguel Rojos, Jacinto Fabelo, Manuel Castillo, Ildefonso Mella,\nJuan Puvbert, Manuel Morillo, Juan Ariza, Pedro P\u00e9rez, Jos\u00e9 Valverde, Baltazar\nPaulino, Jos\u00e9 Pe\u00f1a, Jos\u00e9 Nazario Brea, Toribio Villanueva, Villanueva Padre,\nNarciso Castillo, Eusebio Pereyra, Juan Alvarez, Esteban Roca, Nolasco Brea,\nLorenzo Ma\u00f1\u00f3n, Manuel de Regla Mota, Jos\u00e9 Heredia, Francisco So\u00f1\u00e9, Dami\u00e1n\nOrtis, Valent\u00edn S\u00e1nchez, Pedro Herrera, Rosendo Herrera, Narciso Ramires\nPeralta, Pedro Santana, Norberto Linares, Ram\u00f3n Santana, Juan Contrera, Pedro\nBrea, Tito del Castillo, Bernab\u00e9 Sandoval, Juan Rodr\u00edguez Pacheco, Jacinto de\nCastro, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Bernal, Jos\u00e9 del Carmen Garc\u00eda, Domingo B\u00e1ez, Francisco\nRomero, P. 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