
El pasado 13 de agosto, la Academia Dominicana de la Historia celebró la solemne sesión conmemorativa del 163.º aniversario de la Restauración de la República, que tuvo como acto central la conferencia «Poder, sangre y soberanía: la Restauración de la República revisitadas», pronunciada por la historiadora y miembro de número de la institución, Mu-Kien Adriana Sang Ben.
En sus palabras de apertura, el presidente de la Academia Dominicana de la Historia, Miguel Reyes Sánchez, resaltó que el 16 de agosto de 1863 representa uno de los momentos decisivos de la historia nacional, al reafirmar la voluntad de los dominicanos de defender y preservar la República y los principios que dieron sustento a su proclamación en 1844.
Durante su intervención, sostuvo que la Restauración demostró que la existencia de la República no quedó definitivamente asegurada con su proclamación, sino que fue necesario defenderla y recuperarla. En ese sentido, resaltó la importancia de que cada generación vuelva sobre los acontecimientos fundamentales de la historia nacional desde el conocimiento histórico, las fuentes y las interrogantes de su propio tiempo.
El presidente de la Academia presentó además a la historiadora Mu-Kien Adriana Sang, miembro de número y expresidenta de la institución, quien tuvo a su cargo la conferencia central de la sesión solemne. Reyes Sánchez destacó la significación de su trayectoria y recordó que, entre 2016 y 2019, fue la primera mujer en presidir la Academia Dominicana de la Historia en sus 95 años de existencia.
Durante su disertación, Sang Ben propuso revisar críticamente las interpretaciones tradicionales de la Guerra de la Restauración, señalando que la historia debe permanecer abierta a nuevas preguntas y perspectivas. Destacó como principios fundamentales del oficio del historiador la libertad de pensamiento, el rigor conceptual y empírico y la duda como instrumento de investigación.
La conferencista repasó los principales acontecimientos del proceso restaurador, desde la Anexión a España en 1861 y el Grito de Capotillo de 1863, hasta la guerra de guerrillas y la retirada española en 1865, resaltando la participación de figuras como Gregorio Luperón, Santiago Rodríguez, Benito Monción, Pedro Antonio Pimentel y Gaspar Polanco.

Sang Ben sostuvo que la Restauración fue más que una sucesión de batallas: constituyó una guerra de liberación nacional, una guerra de guerrillas y un proceso de reconstrucción del Estado dominicano. Asimismo, examinó las dificultades posteriores, marcadas por el caudillismo, las luchas políticas y la debilidad institucional.
Al concluir, invitó a repensar la historia dominicana y cuestionar las verdades consideradas definitivas, promoviendo una comprensión más crítica, rigurosa y documentada del pasado nacional.
La actividad tuvo lugar en la Sala Aída Cartagena Portalatín de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.



Eduardo García Michel, miembro correspondiente nacional de la Academia Dominicana de la Historia, puso a circular la obra Vitriólico y sus personajes, diálogos y relatos, Tomo II, en el Archivo General de la Nación (AGN).
El prólogo estuvo a cargo del miembro de número José del Castillo, quien destacó algunos de los principales temas abordados en los escritos de García Michel, identificando como una de las constantes en las columnas de García Michel, que es su preocupación por el lugar que ocupan la agropecuaria y su relación con la industria nacional en las políticas públicas y en el debate mediático. Durante su intervención, el autor explicó que los personajes presentes en sus textos han adquirido autonomía y se han convertido incluso en una fuente para sus propias reflexiones.
Al acto asistieron el presidente de la Academia Dominicana de la Historia, Miguel Reyes Sánchez, y el vicepresidente, Eduardo J. Tejera, así como representantes del ámbito intelectual y cultural dominicano y tuvo como propósito presentar esta nueva entrega de una obra que reúne textos construidos alrededor de personajes que, con el tiempo, han adquirido vida propia y se han convertido en una vía para observar y cuestionar distintos aspectos de la realidad dominicana contemporánea.

El pasado martes 11, se puso en circulación la obra Crisis de 1994: punto de inflexión en la política dominicana, del ex senador Héctor Rodríguez Pimentel, en la que se aborda la crisis política surgida a raíz de las elecciones de 1994, como un episodio que marcó un punto de inflexión en la vida democrática dominicana.
En el panel de análisis del libro participaron el presidente de la Academia Dominicana de la Historia, Miguel Reyes Sánchez, y el secretario de la institución, Miguel Guerrero, quienes hicieron su valoración de la obra.
Héctor Rodríguez Pimentel tuvo una participación activa en su calidad de senador durante la crisis, formulando en este libro la tesis de que en 1994 ocurrió una “ruptura generacional”.
Reyes Sánchez explicó que esa crisis efectivamente devino en una reforma constitucional que generó profundos cambios en la estructura política, migratoria y jurídica del Estado dominicano, como: la no reelección presidencial; se estableció el sistema de segunda vuelta electoral; la separación de elecciones presidenciales de las congresuales y municipales; la doble nacionalidad; y la creación del Consejo Nacional de la Magistratrura.
En ese sentido, valoró la decisión de Rodríguez Pimentel de escribir estas páginas antes de que el paso del tiempo, como él mismo confiesa al inicio del libro, borrara de su memoria los detalles de aquellos días intensos, dramáticos y decisivos.
Finalmente, señaló que quizá esa sea una de las mejores invitaciones que formula la obra: volver la mirada hacia aquellos tiempos, no solo para recordar la República Dominicana que fuimos, sino también para comprender mejor la República que somos.


El pasado 3 de agosto se celebraron en Huelva, España, los actos conmemorativos del 534.º aniversario de la salida de las carabelas descubridoras del Nuevo Mundo, organizados por la Real Sociedad Colombina Onubense, con la participación de una delegación de la Academia Dominicana de la Historia, compuesta por el miembro correspondiente nacional Genaro Rodríguez Morel y el miembro correspondiente extranjero Esteban Mira Caballos.

Durante la ceremonia, el presidente de la Real Sociedad Colombina Onubense, Eugenio del Toro, destacó el carácter singular de esta conmemoración, que coincide con diversas efemérides de relevancia histórica para Huelva y España, como el 146 aniversario de la fundación de la entidad, el 150 aniversario de la concesión del título de ciudad a Huelva, la celebración este año de la XXX Cumbre Iberoamericana y el centenario del histórico vuelo del Plus Ultra.
Durante su intervención, Eugenio del Toro resaltó los vínculos históricos e institucionales que unen a la Real Sociedad Colombina Onubense con la República Dominicana, a través de la Academia Dominicana de la Historia. Asimismo, ponderó el reciente nombramiento como socio de honor de la Real Sociedad Colombina del presidente de la Academia Dominicana de la Historia, Miguel Reyes Sánchez.

Del Toro señaló que la vocación de la Real Sociedad Colombina Onubense ha sido, desde sus orígenes, establecer y fomentar vínculos con América, por lo que valoró la presencia de la delegación de la Academia Dominicana de la Historia en los actos conmemorativos.
Huelva, España, 3 de agosto de 2026
El 30 de septiembre de 2015, la junta Directiva de la Academia eligió a Juan Manuel Prida Busto como “colaborador” de la institución, quedando pendiente la entrega del certificado.
En la mañana de hoy, el presidente de la Academia, Miguel Reyes Sánchez, recibió al licenciado Prida Bustos, a quien le entregó la credencial que acredita su condición.


El presidente de la Academia Dominicana de la Historia, Miguel Reyes Sánchez, asistió en su calidad de miembro de la Comisión para la Conmemoración del Sesquicentenario del Fallecimiento de Juan Pablo Duarte, creada por el presidente Luis Abinader, mediante el Decreto número 245-26. La solemne eucaristía fue oficiada por el arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel, y reunió a altas autoridades civiles, militares y representantes de instituciones patrióticas.

Entre los asistentes figuraron el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza; los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, Ricardo de los Santos y Alfredo Pacheco; la ministra de Interior y Policía, Faride Raful; el ministro de Defensa, Carlos Antonio Fernández Onofre; el director general de la Policía Nacional, Andrés M. Cruz Cruz; el presidente del Instituto Duartiano, Wilson Gómez Ramírez; y el presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Juan Pablo Uribe, entre otras personalidades.
En su homilía, monseñor Carlos Tomás Morel resaltó la dimensión humana y patriótica de Juan Pablo Duarte, al recordar que las dificultades económicas, las persecuciones y el deterioro de su salud nunca quebrantaron su compromiso con la causa nacional. Señaló que el fundador de la República mantuvo inalterable su amor por la patria hasta el final de sus días, sacrificando su bienestar personal, su patrimonio y la cercanía de su familia en favor de la independencia dominicana.
El prelado afirmó que la vida de Duarte constituye un testimonio de entrega desinteresada al bien común y de fidelidad a los más altos ideales, destacando que, al igual que los grandes hombres de la historia, comprendió que toda causa justa exige sacrificio y servicio a los demás.


El presidente de la Academia Dominicana de la Historia, Miguel Reyes Sánchez, asistió a la ofrenda floral a Juan Pablo Duarte en el Altar de la Patria, en su calidad de miembro de la Comisión creada por el presidente Luis Abinader, mediante el Decreto número 245-26, para la Conmemoración del Sesquicentenario del fallecimiento del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, fundador de la nación dominicana y principal inspirador de los ideales que dieron origen a la República.

Las ceremonias reunieron al ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, junto al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y a distinguidas autoridades civiles y militares, quienes rindieron tributo a la memoria y al legado patriótico de Duarte, al tiempo que reafirmaron su compromiso con la defensa de los valores, principios e ideales que sustentan la soberanía y la identidad nacional.
