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Mensaje de la Academia Dominicana de la Historia con motivo del 177 aniversario de la Independencia Nacional.

En el marco del 177 aniversario de aquel glorioso 27 de febrero de 1844, los dominicanos podemos proclamar con orgullo que contamos con una patria robusta, firme y con inmensas posibilidades de superar las dificultades que puedan interponerse en la ruta que conduce a nuestro pleno desarrollo como nación, precisamente en estos momentos en que se padece la pandemia de la COVID-19.

     Es necesario que cada dominicano pueda afirmar que cuenta con un país que mira su pasado con orgullo, vive su presente con alegría y ve el futuro con esperanza.

     Sin embargo, el camino recorrido hasta hoy ha sido tortuoso y teñido con la sangre noble de miles de dominicanos que, a través de un prolongado y tesonero esfuerzo, convirtieron esta tierra en una Patria que los dominicanos de hoy debemos engrandecer con espíritu agradecido enalteciendo su recuerdo.  

     Veamos los ejemplos.  

     Aunque en diciembre de 1821 José Núñez de Cáceres inició la ruta que conduciría a los dominicanos al logro posterior de la emancipación, la ocupación haitiana ocurrida semanas después y que se prolongaría por 22 años ininterrumpidos, afianzó la conciencia popular que ratificó el hecho nacional. En efecto, las medidas políticas dispuestas por Jean-Pierre Boyer, crearon las condiciones para que cuajaran las legítimas aspiraciones de nuestros habitantes por conformar una nación libre, soberana e independiente.

     Por esa razón, los acontecimientos que condujeron a los hechos ocurridos el 27 de febrero de 1844 constituyen sucesos de perpetua memoria, complejos y significativos, sin los cuales hubiera sido imposible el inicio del proceso que condujo a nuestra independencia y al nacimiento de nuestra patria.

     Los dominicanos de ayer apoyaron las medidas progresistas de los ocupantes haitianos cuando liquidaron la institución de la esclavitud y distribuyeron tierras entre los campesinos, porque las consideraron medidas justicieras. Sin embargo, las arbitrariedades practicadas contra nuestros pacíficos ciudadanos, unidas a la imposición del Código Rural y a su autoritaria aplicación, perturbó no solo el sistema de producción predominante entonces, sino que estableció una normativa jurídica y tributaria que provocaba que el trabajo de nuestros laboriosos hombres, en lugar de acrecentar sus bienes, sus propiedades y nuestra economía, contribuía a incrementar el tesoro de los haitianos.

     En efecto, sobre las espaldas de nuestros habitantes recaía el pago de una buena parte de la deuda que Haití había contraído con Francia a cambio del reconocimiento de su independencia, compromiso que los dominicanos no consideraban suyo y que provocó una indignación nacional que mantuvo encendida la llama independentista.

     Esas disposiciones, unidas a las lamentables condiciones económicas, políticas, sociales y culturales en las que se encontraban los habitantes de Santo Domingo, se convirtieron en el detonante que estimuló que en el decenio de 1830-1840 surgieran distintos movimientos separatistas, tanto de carácter liberal como conservador, que se convirtieron en la tea que necesitaba el país para encender el latente patriotismo de nuestro pueblo.

     La misión de liderar, organizar y combinar esfuerzos por la gesta de independencia dominicana fue asumida por Juan Pablo Duarte, joven talentoso que había conocido las ideas libertarias en Europa y que, a su regreso en 1831, se dedicó a transmitir a sus conciudadanos, el programa, los ideales, los sentimientos libertarios y sus aspiraciones de liberarse del yugo extranjero.

     Esa tarea ciclópea se materializó a través de las actividades organizadas desde la sociedad secreta Trinitaria, fundada en 1838, así como de otras agrupaciones como La Dramática y La Filantrópica, las cuales crearon las condiciones políticas que condujeron a la acción de los dominicanos contra la dictadura de Boyer.

     Debemos destacar que el conjunto de ideas concebidas por Duarte formaba parte de una clara estrategia. Esa fue la razón por la cual el patricio recurrió a una alianza con los reformistas haitianos y con los conservadores locales, mientras junto a los trinitarios continuaba el proceso de concientización en busca de que las ideas libertarias se transformaran en la identidad nacional que requería nuestra población para luchar con denuedo contra los ocupantes de nuestro territorio.

     Los esfuerzos de Duarte y demás trinitarios arrojaron los frutos que condujeron a la fundación de la República Dominicana y a la creación de conciencia entre nuestros habitantes de la necesidad de liberarnos de los vejámenes y atropellos que padecíamos, tal como fue expuesto en la “Manifestación del 16 de enero de 1844”, considerada por Emilio Rodríguez Demorizi como nuestra Acta de Independencia.

     Muchas han sido las dificultades que en el devenir del tiempo ha tenido que enfrentar nuestro país para mantener y afianzar la independencia que nos legaron los Padres de la Patria. Entre ellas podemos describir, las apetencias imperiales de grandes potencias, las cuales, combinadas con la incredulidad de algunos líderes nacionales sobre nuestra capacidad para mantenernos como una nación libre, soberana e independiente, amenazaron seriamente con negar el legado de nuestros patricios; como también lo hicieron los regímenes dictatoriales que suprimieron las libertades y la democracia. Sin embargo, a pesar de todos esos complicados trances, hasta ahora la decisión imperecedera de la parte más consciente de nuestro pueblo ha logrado superar esos obstáculos.

     Los retos aún no han terminado, pues los dominicanos no debemos conformarnos solo con tener un Estado soberano, sino que todavía está pendiente la tarea de que el país cuente con sólidas instituciones democráticas donde el imperio de las leyes se respete para que todos los ciudadanos se rijan por un comportamiento que nos permita actuar con transparencia y patriotismo, aspiración cimera del patricio Juan Pablo Duarte.

     Los combates librados por nuestros bravos soldados por la consolidación de la independencia nacional se convirtieron en prácticas cotidianas en nuestro desarrollo como sociedad. Esas batallas por la soberanía y la democracia se han constituido en una sólida base para fomentar una sana y pacífica convivencia y para evitar la decadencia y el caos.

     Hoy más que nunca, el ideal duartiano debe ser preservado y practicado, ya que es algo que no le corresponde a ningún dominicano en particular, sino una creación que se debe a todas las personas que sacrificaron sus vidas por nuestro país y por los que hoy luchan por el sostenimiento de nuestras instituciones fundamentales.

     Desde la Academia Dominicana de la Historia, en el marco del año del 90 aniversario de su fundación, hacemos votos porque a través del conocimiento de nuestra historia nacional aprendamos de los aciertos y errores del pasado, y que trabajemos para hacer los correctivos necesarios que encaucen el país por grandes derroteros.

     Esa será la mejor forma de rendir tributo, admiración y agradecimiento a los ilustres Padres de la Patria y, con ellos, a todos los patriotas, hombres y mujeres que contribuyeron a la fundación de la República Dominicana y a preservar la soberanía política y la identidad nacional de nuestro pueblo.

Santo Domingo, República Dominicana. 27 de febrero de 2021.

José Chez Checo: “Se reverencia la vida y obra de José Gabriel García”

Enero 2021
Fuente: Diario Libre.

José Chez Checo, presidente de la Academia Dominicana de la Historia, valora la conmemoración hoy del Día Nacional del Historiador, que, a su juicio, significa resaltar la labor que realizan los historiadores dominicanos, quienes se dedican a reconstruir e interpretar el pasado a partir de los documentos, testimonios y objetos, siguiendo rigurosos procedimientos metodológicos.

Además, el investigador resalta que con la efemérides se reverencia la vida y obra de José Gabriel García, considerado el padre de la historiografía dominicana.

Chez Checo respondió varias preguntas de Diario Libre y aportó esclarecedoras informaciones sobre la labor del historiador y los trabajos que realiza la Academia Dominicana de la Historia en medio de la pandemia causada por el coronavirus.¿Qué significado le atribuye a la conmemoración del Día Nacional del Historiador?

Es un reconocimiento y valoración que hace el Estado dominicano a la profesión del historiador. Recordemos que, a solicitud de la Academia Dominicana de la Historia, mediante el Decreto núm. 562-20 del 15 de octubre de 2020, el presidente de la República, Luis Abinader, instituyó oficialmente el “Día Nacional del Historiador”, el cual se celebrará el 13 de enero de cada año. Se propuso esta fecha por ser el día del natalicio del historiador dominicano José Gabriel García.

Esta conmemoración, por lo tanto, significa resaltar la labor que realizan los historiadores dominicanos, quienes se dedican a reconstruir e interpretar el pasado a partir de los documentos, testimonios y objetos, siguiendo rigurosos procedimientos metodológicos. Al mismo tiempo, se reverencia la vida y obra de José Gabriel García, considerado el padre de la historiografía dominicana.

A su juicio ¿cuáles fueron los aportes que hizo García a la historia dominicana?

La Historia es una disciplina científica, en específico, es una ciencia social que tiene teorías y métodos para el análisis e interpretación de los acontecimientos pasados. Por lo tanto, hay que prepararse académica e intelectualmente para ser historiador. En este sentido, además, el historiador debe tener, entre otras, las siguientes aptitudes: tener comprensión lectora, poseer pensamiento crítico, correcta escritura, saber cómo comunicar, prestar atención a los detalles, ser honesto intelectualmente, evitar la subjetividad, tener vocación investigativa y mucha disciplina de trabajo.

Conocer los procesos históricos que han influido en el desarrollo de la humanidad, de las civilizaciones, de las naciones y de los pueblos es esencial para comprender el presente, y en cierta medida, permite trazar cuáles deben ser los caminos a transitar hacia el futuro.

Todos los seres humanos nos preguntamos, ¿de dónde venimos?, ¿por qué somos de determinada manera?, ¿por qué pensamos y nos comportamos de la forma en que los hacemos?, y nos hacemos muchas otras interrogantes que buscan dar explicación a nuestra existencia misma. La Historia, a través de la interpretación del pasado, busca dar respuestas a todas esas interrogantes.

En el caso de la nación dominicana, conocer y comprender nuestro pasado nos permite reafirmar nuestra identidad nacional, reafirmar las raíces culturales y fijar el rumbo de lo que queremos llegar a ser. Lo peor que puede sucederle a un pueblo es desconocer u olvidar su pasado.¿Qué está haciendo en medio de la pandemia la Academia Dominicana de la Historia para fortalecer el ejercicio de historiar y fomentar lectores de libros historia?

Es cierto que la COVID-19 ha afectados todas las actividades que cotidianamente solíamos realizar antes de que esta enfermedad hiciera su aparición a principio del 2020. Los necesarios protocolos sanitarios implementados por el Gobierno para evitar la propagación de los contagios, ha hecho que tengamos que suspender muchas de las actividades (conferencias, seminarios, talleres, charlas, entre otras) que solíamos realizar de manera presencial en la institución. De ahí que se haya prestado mucha atención a la organización institucional de la Academia con la elaboración del Manual de Funciones del personal administrativo, la realización del inventario de la institución, la organización técnica de los archivos y la confección de una serie de reglamentos para los usuarios de la Biblioteca y de la Sala de Conferencias.

Además, no nos hemos cruzado de brazos durante estos meses. Si algo nos ha enseñado esta situación de emergencia mundial, es que la tecnología puede ser un gran aliado para salvar las barreras de las distancias físicas. Por ejemplo, en el sitio web de YouTube la Academia Dominicana de la Historia tiene un canal donde hemos “subido” los videos con las actividades que se han hecho (sin público presencial) y que están a disposición de todos los interesados. Toda esa labor digital cuenta con la consultoría de Lucero Arboleda de Rosa, Manuel Rosa y Lola Noriega.

Nuestro programa de publicaciones no se ha detenido. Este año pusimos a disposición de los miembros de la Academia y público en general cuatro números de la revista Clío, órgano oficial de esta institución de periodicidad semestral, con el formato tradicional que tuvo cuando la dirigió durante 15 años el académico ya fallecido Emilio Cordero Michel quien editó 31 números. Se diseñó, además, una nueva cubierta. Fueron publicados los números 197 y 198 correspondientes al año 2019, y en septiembre se publicó el número 199, enero-junio de 2020, y en diciembre, se publicó el número 200, julio-diciembre de 2020, en la que encuentra la nueva normativa para los autores que quieran publicar sus trabajos en esta revista; regularizando con esto la periodicidad de la revista, que este año arriba a sus 90 años de publicación. Estas revistas, así como todos los números anteriores, están disponibles para ser consultadas de forma gratuita en el catálogo en línea de la biblioteca de la Academia.

También se han puesto a circular los libros: Breve historia monetaria de la República Dominicana, 1844-1948. Evolución de la deuda pública y formación del Banco Central, de Frank Moya Pons; y Las visitas pastorales de los arzobispos de Santo Domingo (1531-1953), del padre José Luis Sáez, S. J. Muy pronto saldrá a la luz pública la obra Modernidad y luchas sociales en la sociedad dominicana. Siglos XIX y XX del historiador Michael Baud que recopila en unas 674 páginas sus principales ensayos de carácter histórico. Se trabaja, además, en la versión códice del tomo II de la Historia General del Pueblo Dominicano, labor que dirige y coordina Lola Noriega.

La biblioteca de la Academia ha seguido prestando sus servicios, dentro del catálogo contamos con una importante cantidad de libros digitalizados que pueden ser consultados en línea. El pasado 18 de noviembre de 2020 la biblioteca fue trasladada a la Capilla de la Soledad, cuya estructura ofrece mayor espacio para la creciente colección de documentos de la biblioteca, y al mismo tiempo ofrece un espacio más ameno y confortable para los usuarios. En el mes de diciembre fue adquirida la biblioteca del destacado historiador dominicano Vetilio Alfau Durán.

Con la finalidad de discutir sobre las técnicas de investigación más novedosas en el campo de la historia, la Junta Directiva aprobó la programación de una «Disertación anual sobre teorías y métodos de la Historia», la primera conferencia se pronunciará en el 2021 como parte del 90 aniversario de la Academia, y la correspondiente al 2022 se hará coincidir con el Día Nacional del Historiador.

El 16 de agosto de este año la Academia Dominicana de la Historia cumplirá 90 años de creada, y para celebrarlo nuestra institución tiene programado la realización que diversas actividades con la finalidad de seguir estudiando y divulgando la historia dominicana, que es su razón de ser.¿Se le da real importancia en el país a la historia como materia o se requiere que se le valore más?

Indudablemente hay mucho por hacer en el país en cuanto a la enseñanza de la Historia en todos los niveles educativos. A nivel de enseñanza primaria y secundaria es donde se presentan los mayores restos. Es necesario la revisión del diseño curricular, los programas, los libros de textos y la cualificación permanente del personal docente por parte del Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd). La primera fase de enseñanza de la historia es de vital importancia para que podamos contar con un pueblo conocedor de su historia, sin maniqueísmos ni tergiversaciones. Para ello se debe contar con un personal docente calificado y que enseñe la historia de forma analítica y crítica y no una mera memorización de fechas y batallas, que es como tradicionalmente se suele enseñar la historia en los primeros niveles, produciendo que el estudiante pierda interés en esta materia.

Además de la enseñanza, otro aspecto que debe ser mejorado es la investigación histórica. El país requiere de historiadores profesionales que, desde el rigor científico, analicen el pasado dominicano, del cual todavía hay mucho por investigar, estudiar y reinterpretar. Este es un proceso que lleva su tiempo, porque los investigadores no se forman de la noche a la mañana, se necesita de años de formación y experiencias investigativa para formar historiadores de calidad. Es necesario que el país cuente con una nueva generación de historiadores profesionales, y que tomen eventualmente el relevo de los historiadores que ya tienen décadas dedicados a esta profesión.

No obstante a lo anteriormente dicho, en la República Dominicana la divulgación histórica es buena. Me refiero, por ejemplo, al trabajo que hacen instituciones hermanas como el Archivo General de la Nación o la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, que con sus publicaciones rescatan el acervo historiográfico dominicano. También puedo mencionar la Fundación García Arévalo e instituciones financieras como Banreservas, Banco Central o el Banco Popular, que tienen programas de publicaciones o patrocinan obras de carácter histórico. La propia Academia Dominicana de la Historia tiene un dinámico programa de publicaciones que busca la difusión de las investigaciones sobre la República Dominicana.

Con el objetivo de fomentar el desarrollo de esas tres áreas la Academia publicará en los primeros meses de este año una Guía básica para el estudio de la historia dominicana que ayudará a las personas que se quieran iniciar en el estudio de nuestro pasado. Además, anunciará próximamente el “Galardón Américo Lugo sobre el libro de historia del año” que premiará anualmente los libros que se publiquen en las categorías de Investigación, Documentos y Testimonios.

Este año, no obstante, la Academia Dominicana de la Historia ha sufrido grandes pérdidas como fue el fallecimiento, a principios de diciembre pasado, del miembro de número Adriano Miguel Tejada, y en el transcurso del año de doña Vilma Benzo de Ferrer, miembro correspondiente nacional, Stuart A. Mackeever, miembro correspondiente extranjero, y del colaborador Cristóbal Pérez Siragusa.

En conclusión, aunque hay muchos retos todavía por superar en cuanto a la enseñanza y la investigación de la Historia dominicana, hay razones para pensar que el país cuenta con elementos humanos e institucionales que nos permiten tener la esperanza de un futuro promisorio en esta área del conocimiento en la cual nos desenvolvemos con disciplina y entrega.

Historiadores de la provincia Duarte saludan decreto declara Día del Historiador

13 de enero de 2021
Fuente: Acento.

SAN FRANCISCO DE MACORIS. –La delegación en la provincia Duarte y colaboradores de la Academia Dominicana de la Historia encomiaron el decreto presidencial que declaró el 13 de enero como “Día Nacional del Historiador”, en honor a José Gabriel García.

Entienden que  dicho decreto es justo, precisamente porque el 13 de enero del 1834 nació José Gabriel García, a quien definen como soldado de la lucha en las guerras frente a Haití, España y Estados Unidos, en pro de la independencia absoluta y padre de la historiografía nacional.

El licenciado José Chez Checo, presidente de la Academia Dominicana de la Historia, dispuso que se organicen actividades en cada provincia para resaltar la vida y obra historiográfica de José Gabriel García.

La declaración pública está suscrita por el maestro Roberto Santos Hernández, Delegado provincial Duarte de la Academia Dominicana de la Historia y los colaboradores, maestro Rogelio Hernández; licenciado Manuel Martínez Infante, maestro Juan Francisco Tavarez, maestro Rafael Álvarez Castillo, maestro Pedro Vargas Safadit; maestra María A. Castillo Cordero y maestra Altagracia Rosa,

Sugieren a las autoridades del Concejo Municipal de San Francisco de Macorís, que una calle de esta ciudad sea designada con el nombre de José Gabriel García, con motivo del 187 onomástico de su natalicio.

Al mismo tiempo plantean que el cabildo conciba un proyecto para la revisión general de los nombres de las calles de la ciudad y que una semblanza o reseña de cada nombre esté disponible en el portal del ayuntamiento, partiendo del precepto de que la historia como las demás ciencias, debe servir para edificar el porvenir.

“La justeza del decreto 562-20, radica en el hecho de que en los momentos en que había confusiones entre muchos estudiosos del pasado, José Gabriel García, distinguió a Juan Pablo Duarte, como la máxima figura de la identidad nacional, pulverizó en críticas los estudios que pretendían oponer a Pedro Santana, Buenaventura Báez y otros a la altura de Duarte”, precisan.

Exponen que García fue soldado de artillería a los quince años, en lucha contra Haití en 1849, defendió la independencia contra España y Estados Unidos, resistió la cárcel y el exilio sin doblegarse.

Citan además que fue ejemplo como servidor público, munícipe, ocupó altos cargos gubernamentales, legislador y ministro de justicia e instrucción públicas en el gobierno de Ulises Francisco Espaillat en 1876 y esgrimió argumentos legales en representación de los exiliados mediante el cual Báez pretendía anexar la República con la complicidad del general Ulises Grant, presidente estadounidense.

“Gabriel García hizo a la historia local terrícola y material, desvinculándola del carácter mítico y providencial atribuido por Las Casas y otros historiadores de Indias e hispanófilos y también reconoció la fusión de aborígenes, europeos y africanos como los grupos étnicos iniciales de la cultura dominicana”, precisa el documento.

Agregaron que luego del gobierno de Ulises Francisco Espaillat, José Gabriel García, tomó el fusil de su pluma para legarnos la historia más depurada del siglo XIX; pasó a ser el periodista creíble, el mecena cultura y el maestro liberador, pues al parecer entendió que las batallas que la República dominicana habrá que librarlas en el frente cultural

Para conmemorar natalicio de José Gabriel García: Día del Historiador Dominicano.

13 de enero de 2021
Fuente : Acento

La Academia Dominicana de Historia (ADH), presidida por el historiador José Chez Checo, desarrolló loables iniciativas para enaltecer la profesión de los investigadores, docentes y estudiosos del pasado de la isla de Santo Domingo. El Poder Ejecutivo dejó instituido mediante decreto 562-20, que a partir del presente mes de enero, cada día 13, fecha en que conmemoramos el nacimiento de José Gabriel García, esté destinado a celebrar “El Día del Historiador”. Con esa decisión, el Ejecutivo, además de exaltar la memoria del primer historiador dominicano, también reconoce al profesional que ejerce con vocación la tarea de rescatar la memoria histórica del pueblo dominicano. Excelente medida, pues García reúne en demasía los méritos para ser reconocido como nuestro primer historiador.

José Gabriel García nació en 1834 y ya en 1867, a los 33 años de edad, había comenzado a escribir y a publicar su obra cumbre: el “Compendio de Historia de Santo Domingo”, que en varios volúmenes fue dando a conocer a lo largo de toda su vida. En 1918, ocho años después de su fallecimiento (19 de enero de 1910), la revista Letras, dirigida por el venezolano Horacio Blanco Fombona, promovió una encuesta entre los intelectuales dominicanos de entonces. La pregunta que debían de contestar, para ser publicada en el referido medio literario y cultural, fue ¿Cuál es el mejor libro nacional?, a lo que Gustavo A. Díaz, el primero en aportar su opinión, observó:

“Si se ha de responder a la cuestión de un modo general y absoluto y no desde determinados puntos de vista, la mejor obra literaria nacional es la Historia Patria de don José Gabriel García. Es el esfuerzo más serio, más elevado y mejor sostenido, que haya animado la pluma de ningún escritor dominicano. Es el libro más útil y trascendental que existe en el oscuro acervo de nuestras letras. Esta manera de ver no es, probablemente, la más común. La frase de nuestro historiador no brilla. Y el horizonte de nuestra critica, como el alcance nuestra fuerza creadora en las letras, esta circunscrito aun a la frase. Como obra de amena literatura, Enriquillo; como proeza, ardua y trascendental, la Historia de García”.

Han pasado 187 años de su nacimiento y 110 de su fallecimiento, y aunque República Dominicana ha producido una legión de excelentes historiadores, todavía el aporte de García sigue siendo de especial trascendencia, al investigar y escribir la historia cuando el país no contaba con las herramientas archivísticas y documentales necesarias para acometer ese heroico hecho académico:

osé Gabriel García, de pensamiento liberal y abanderado del progreso, fue el primero de los historiadores dominicanos en asumir la defensa de la soberanía de la Republica, además de impulsar a través de la lucha política y su labor intelectual, la existencia de una República independiente y democrática; con la firme vocación de desentrañar el pasado y explicar la formación del pueblo dominicano, dedicó su vida al estudio de la historia, la exaltación de la figura y pensamiento del patricio Juan Pablo Duarte, participó en la “Guerra de la Restauración” y se destacó como ferviente partidario del pensamiento anti anexionista.

En cuanto a los méritos historiográficos de José Gabriel García, se le tiene como consagrado estudioso del género y de ser quien inició la publicación de una obra histórica de carácter nacional y patriótico, como lo constituyó su “Compendio de Historia de Santo Domingo”, comenzada a publicarse en su primer volumen en 1867. Posteriormente, en 1882, 1900 y 1906 entregó al pueblo dominicano los volúmenes 2, 3 y 4 de la referida obra.

Del Padre de la Historiografía Nacional, escribe el historiador Roberto Marte, lo siguiente:

“La historia fue para José Gabriel García, una misión personalizada que se apercibe en cada rincón de su vida. Al falta de bibliotecas y de archivos históricos organizados, se entregó desde muy joven a la ardua tarea de reunir e identificar las fuentes documentales obtenidas a través de los más diversos medios y, por las circunstancias dichas, debió ser bibliófilo, coleccionista particular de textos antiguos, autor y editor toda vez que sus más importantes escritos salieron de su propio taller tipográfico, oficios que debió compartir con sus obligaciones de periodista (o “publicista”, como se decía a menudo), funcionario gubernamental y hombre público”.

Además de su “Compendio de Historia de Santo Domingo”, entre sus escritos históricos publicados, sobresalieron los siguientes: “Colección de los tratados internacionales celebrados por la Republica Dominicana desde su creación hasta nuestros días” (1867); “Memorias para la historia de Quisqueya de la parte española de Santo domingo desde el descubrimiento de la isla hasta la constitución de la Republica” (1875); “Rasgos biográficos de dominicanos celebres” (1875); “Partes oficiales de las operaciones militares realizadas durante la guerra dominico-haitiana (1888); “Coincidencias históricas escritas conforme a las tradiciones populares” (1891); “Historia moderna de Santo Domingo” (1906). Más recientemente, el Archivo General de la Nación, por iniciativa de su Dirección General, publicó la “Antología de José Gabriel García (2010) y las “Obras Completas de José Gabriel García”, en varios volúmenes (2016-2020).

La Academia Dominicana de la Historia y el conjunto de los que asumimos como profesión la condición de historiadores, estudiosos del pasado dominicano, investigadores de nuestras raíces, comprometidos con la formación docente en los valores y exaltación de los pros hombres de la Patria, nos sentimos complacidos. Por fin tenemos una referencia cercana para valorizar en la figura de García y una fecha para festejar en su día, nuestro compromiso con la dominicanidad. “El Día del Historiador” es para tenerlo presente todos los 13 de enero: Nos atrevemos a solicitar al Ministerio de Cultura retomar los premios nacionales anuales de ensayos y recopilaciones históricas, e instaurar desde ya, en coordinación con la ADH, el “Premio Nacional de Historia José Gabriel García”, motivo de fiesta investigativa y académica, que cada año formaría parte de la celebración del “Día del Historiador”. 

Palabras del Lic. Edwin espinal Hernández, miembro de número y tesorero de la Academia Dominicana de la Historia, en el sepelio del Lic. Adriano Miguel Tejada. Moca, 4 de diciembre de 2020.

Comparezco ante ustedes esta tarde en calidad de comisionado de la junta directiva de la Academia Dominicana de la Historia para ofrecer el último adiós a su miembro de número, exvicepresidente y exsecretario Adriano Miguel Tejada, encomienda que asumo con emoción, pues a quien reintegramos a la tierra que le vio nacer fue mi profesor en la carrera de Derecho en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y el académico que pronunció el discurso de recepción en ocasión de mi ingreso a esa corporación como miembro de número en 2012; el entonces último numerario en ingresar recibía entonces a su miembro de número más joven. En tal virtud, no haré una apología de su obra y su figura como jurista, politólogo, profesor universitario o periodista, facetas correspondientes a otras etapas públicas de su vida y solamente me referiré al Adriano Miguel que ejerció como historiador.

Como él mismo llegó a escribir, desde muy joven fue amante de la lectura, la literatura y la historia, aficiones que le inculcó su madre. Fue un ávido lector: pasó su niñez leyendo la revista argentina “Billiken”, que le abrió las puertas a textos de mayores dimensiones, desde Vargas Vila a José Ingenieros, desde Marx y Lenin hasta Ortega y Gasset. En bachillerato estudió con los libros que editó el Dr. Artagnan Pérez Méndez y abierto al conocimiento, en 1964 recibió cátedras en la Universidad Católica Madre y Maestra del Dr. Carlos Dobal, un “maestro que me alumbró tanto”, como dijo de él en una ocasión y de quien aprendió “de sus enseñanzas y su sentido de la vida”. Los encauces de su madre y sus maestros rindieron frutos tan temprano que baste decir que, con 21 años, en 1969, fue fundador y primer presidente del Ateneo de Moca.

Llevó con orgullo el honor de ser hijo de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, miembro de su tercera promoción, y a la que se vinculó como docente y funcionario. Su revista EME EME Estudios Dominicanos, de cuyo consejo de redacción fue miembro, acogió entre 1974 y 1983 ensayos de su autoría que evidenciaron su interés en el siglo XIX dominicano; en ellos abordó el folklore como mecanismo de control político en Heureaux y Trujillo; los sacerdotes de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Moca; la política exterior norteamericana en el Caribe a propósito de intervenciones en República Dominicana; los partidos rojo, azul y verde; la historia y origen de los nombres de las provincias dominicanas y el 27 de febrero de 1844 y su contexto internacional.

Mientras fue director del periódico La Información, de Santiago, y en ocasión del 150 aniversario de la Independencia nacional, dio a la luz una singular serie de noticias sobre ese proceso acaecidas entre 1842 y 1844, hechas coincidir con los días que corrían, como si se tratase de un periódico de aquella época. Su compilación resultó en el Diario de la Independencia, publicado en 1994 como parte de los volúmenes de la colección gubernamental del sesquicentenario de la Independencia, una aportación muy valiosa para la divulgación de la historia, al punto de que fue reeditada en tres ocasiones.

El llamado telúrico se hizo manifiesto en 1995 con El ajusticiamiento de Lilís, que la Comisión Permanente de Efemérides Patrias reeditó en 1999, en ocasión del centenario del magnicidio del dictador.

En 1997 fue escogido como miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia y en esa condición fue autor en 1999 de 100 años de historia, una recopilación de una sección especial que tituló Un día en la historia, aparecida en la revista Rumbo al filo del siglo XX, y coautor de Historia de la República Dominicana, obra publicada en 2010.

En 2011, una vez la asamblea de miembros de número de la Academia lo escogió como uno de sus pares, pronunció su discurso de ingreso Duarte, la prensa de Curazao y la Independencia dominicana, investigación de su confesada condición de duartiano de corazón, como expresó en la ocasión.

Entroncado a su desempeño como periodista, en 2016 la Academia publicó su recopilación La prensa y la guerra de abril de 1965, una novedosa versión de la revolución de 1965 a partir del papel jugado por las prensas dominicana y extranjera en ese momento. 

Este sería su último texto en materia de historia. Aspiraba regresar, con la protección de Dios, al “ruidoso silencio” del historiador, como escribió en su último AM en Diario Libre del pasado 19 de octubre, luego de su retiro de la dirección de ese diario. 

Pero la muerte, tránsito indispensable, como la llamara el historiador cubano también ido este año Eusebio Leal Spengler, tronchó su deseo de retomar esa pasión materna, a través de la cual intuyo que buscaba volver a la Moca que espiritualmente nunca dejó, a la que siempre acudió ante sus múltiples reclamos. 

Moca lo recibe hoy como una madre, se reintegra a ella para siempre, para dormir en el mismo regazo en que descansan sus antepasados, que siempre le será propicio por el amor que de manera invariable le profesó. Ve en paz.  

Fallecimiento de miembro de número

En la madrugada del miércoles 2 de diciembre falleció el miembro de número Adriano Miguel Tejada, quien fue vicepresidente de la Academia durante el periodo 2016-2019, causando gran pesar entre los miembros, colaboradores y empleados de esta Academia, quienes le tenían gran cariño y respeto por su afable forma de ser.

Tejada fue director del periódico Diario Libre durante 16 años. Además, dirigió el diario La Información de Santiago y fundó el periódico El Día. También fue redactor de la Revista de Ciencias Jurídicas. Fue miembro del Consejo de Redacción de la revista Eme-Eme: Estudios Dominicanos. Fue docente asociado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), y profesor de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) y del Instituto Militar de Educación Superior “General de Brigada Juan Pablo Duarte”.

En cuanto a su producción bibliográfica, fue autor y/o coautor de 11 libros que tratan temas políticos, literarios, históricos y de actualidad. Recientemente, el 24 de junio del 2020 puso en circulación su libro Los AM de Diario Libre, 2004-2020, una obra que recopila sus artículos publicados en la columna AM.

El miembro de número Edwin Espinal Hernández, a nombre de la Academia Dominicana de la Historia, pronunció el último adiós a Adriano Miguel Tejada durante el sepelio en la ciudad de Moca. En su despedida, Espinal Hernández finalizó sus emotivas palabras de la siguiente manera: «Moca lo recibió hoy como una madre, se reintegró a ella para siempre, para dormir en el mismo regazo en que descansan sus antepasados, que siempre le será propicio por el amor que de manera invariable le profesó. Vaya en paz».

Premio Nacional de Historia.

El 20 de noviembre, el miembro de número Edwin Espinal Hernández y tesorero de la Junta Directiva de la Academia, fue galardonado con el Premio Anual de Historia José Gabriel García 2020 por su obra inédita Historia social de Santiago de los Caballeros, 1900-1916.

El jurado valoró la obra por «su rigor metodológico, el uso de fuentes primarias únicas, su buen manejo del discurso expositivo y la variedad y sistematicidad de los temas tratados (…) sobre la vida cotidiana de Santiago y resultar una contribución al estudio de la historia nacional».

El Premio Anual de Historia es otorgado por el Ministerio de Cultura y conlleva la publicación de la obra ganadora por la Editora Nacional.

Participación en actos del día de la Constitución Dominicana.

El 6 de noviembre de 2020, el miembro correspondiente nacional, general (r) Rafael Leonidas Pérez y Peréz, en representación de la Academia, asistió a las actividades conmemorativas del 176 aniversario de la Constitución de San Cristóbal, que fueron organizadas por la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, que preside el Licdo. Juan Pablo Uribe.

Traslado de la Biblioteca de la Academia Dominicana de la Historia.

El miércoles 18 de noviembre fue anunciado, a través de diferentes medios, el trasladado de biblioteca, tal como aprobara la Junta Directiva en su sesión del pasado mes de enero de 2020.

La biblioteca de la Academia está ubicada a partir de la fecha antes mencionada en la Capilla de la Soledad, calle Mercedes núm. 304 al lado de la iglesia de Las Mercedes, y cuenta con un catálogo en línea que puede ser consultado en la pagina web de la Academia.

Werner Féliz es juramentado como Miembro de Número de la Academia de Historia.

Fuente: Campesino Digital / Octubre 2020

Santo Domingo.-Este miercoles fue juramentado como Miembro de Número de la Academia Dominicana de la Historia el destacado Abogado, Historiador, Conferencista y Catedrático universitario el licenciado Werner Darío Féliz.

Werner es profesor en las universidades O&M y Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PCMM), así como en el Instituto de Educación Superior del Ministerio de Relaciones Exteriores (INESDYC) y también se desempeña como Director de Revisión de Técnicas Legislativas del Senado de la República.

La categoría Miembro de Número es la más alta distinción que reciben los miembros de esa prestigiosa Academia en la República Dominicana.

La academia de historia tiene una matrícula de 26 miembros en el país de los cuales Werner Féliz es el más joven que ha conseguido el distinguido peldaño.

El catedrático universitario es oriundo de Cabral, provincia Barahona, y como tal es el único miembro oriundo de las entrañas del suroeste que goza del merecido merito en el mundo de los historiadores Dominicanos.

La juramentación fue realizada por el historiador José Chez Checo, presidente de la Academia Dominicana de la Historia.

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