La nación dominicana conmemora el 179 aniversario de la proclamación de la República y de la independencia nacional, un proceso político e ideológico cuya gestación y cristalización, al decir de Pedro Henríquez Ureña, duró poco más de 50 años y tuvo su cúspide el 27 de febrero de 1844.
La declaración de independencia fue una realidad de extraordinaria significación histórica para el pueblo dominicano y estuvo antecedida por otras dos etapas de no menor importancia: el movimiento liderado por José Núñez de Cáceres el 1 de diciembre de 1821; y la fundación de la sociedad secreta La Trinitaria, el 16 de julio de 1838.
El historiador Julio Campillo Pérez llamó a estas tres etapas la ilusión, la esperanza y la realidad. La llamada independencia efímera de 1821 fue la ilusión de Núñez de Cáceres, frustrada por la invasión militar haitiana de 1822; La Trinitaria, fundada por Duarte, representó la esperanza del colectivo para constituirse en nación soberana; y el 27 de febrero de 1844 fue la realidad expresada a través de la independencia definitiva del pueblo dominicano.
Después de esas tres etapas del devenir histórico nacional, el pueblo dominicano siempre ha dicho presente cada vez que ha sido necesario defender la soberanía nacional, tal como ocurrió en la guerra restauradora (1863-1865), en la guerra de los Seis Años (1868-1874), en la resistencia nacionalista durante la primera ocupación militar norteamericana (1916-1924) y finalmente en el curso de la Guerra Patria de 1965.
En el 179 aniversario de la creación del Estado dominicano, rindamos merecido tributo a nuestros héroes, heroínas y mártires reafirmando el sagrado compromiso que tenemos los dominicanos, como colectivo, de salvaguardar las instituciones democráticas y la soberanía nacional conforme lo establecen la Constitución y las leyes de la República Dominicana.
Santo Domingo
27 de febrero de 2023
Se cumple hoy, 25 de febrero, el 207 aniversario del natalicio del general Ramón Matías Mella, héroe de dos gestas gloriosas de la historia dominicana: la proclamación de la República y la guerra restauradora.
Muchos dominicanos atribuyen el heroísmo de Mella al trabucazo de la memorable noche del 27 de febrero de 1844. Sin embargo, ese disparo audaz no fue más que la señal convenida entre los comprometidos con la causa revolucionaria para entonces llevar a cabo el pronunciamiento en la
puerta del Conde.
La grandeza y el heroísmo de Ramón Matías Mella obedecen a hechos de mayor trascendencia como su lealtad a Duarte y al ideal trinitario; sus firmes convicciones nacionalistas e independentistas, primero en el proceso de proclamación de la independencia de 1844; luego durante la guerra dominico-haitiana, 1844-1856; y finalmente por su resonante papel en la guerra de la restauración de la República, 1863-1865.
En virtud de tan brillante trayectoria pública al servicio de la Patria, la posteridad agradecida lo exaltó a la categoría de héroe nacional, al tiempo que le reservó el título más sublime que puede ostentar un ciudadano eminente: el de fundador de una nación y Padre de la Patria, integrando así -junto a Sánchez y Duarte- la tríada inmortal de los trinitarios.
¡Gloria eterna al insigne general Ramón Matías Mella!
Mensaje con motivo del bicentenario de su natalicio.
El jueves 9 de febrero se cumplen 200 años del natalicio de Ulises Francisco Espaillat, eminente repúblico y civilista quien fuera presidente de la República Dominicana en 1876.
Hombre de acrisoladas virtudes cívicas, sustentadas en incuestionables principios éticos y morales, Espaillat fue además un consagrado ciudadano que supo honrar y defender el legado liberal e independentista de Duarte y los trinitarios.
Fue maestro, boticario, periodista, escritor, munícipe distinguido, legislador, vicepresidente de la República en armas durante la guerra restauradora y, finalmente, presidente constitucional, desde el 29 de abril hasta el 5 de octubre de 1876.
Durante su efímera gestión gubernativa quiso poner en práctica el primer experimento democrático dominicano del siglo XIX, centrado en la necesidad de rescatar al país del caos político, social y económico en que se hallaba inmerso después de haber superado dos guerras de liberación nacional.
Un aspecto fundamental de su programa de gobierno consistió en organizar las instituciones públicas, sanear la maltrecha economía nacional, mediante un estricto régimen de austeridad, al tiempo de fomentar el sistema educativo nacional, ya que consideraba la educación como “una de las más imperiosas necesidades de la vida moral de los pueblos”.
Quiso ensayar un gobierno flexible, de amplia participación popular y de política conciliatoria, propiciando la unidad nacional entre todas las formaciones políticas. Pero las circunstancias no favorecieron tan sublime aspiración y sus adversarios, más proclives a satisfacer sus intereses particulares, no tardaron en levantarse en armas para derrocar su administración. Espaillat, sin embargo, se adelantó a esos propósitos antipatrióticos que atentaban contra la estabilidad del gobierno, prefiriendo renunciar a la presidencia antes que prestarse a fomentar la discordia y desunión entre los dominicanos.
En uno de sus últimos mensajes dirigidos a sus conciudadanos, Espaillat manifestó que “al dejar un puesto donde no tuve tiempo para ver realizadas algunas de las muchas y legítimas aspiraciones de esta sociedad, deseo con toda sinceridad que el ciudadano que deba reemplazarme logre el fin que yo no pude alcanzar”.
Al decir del maestro Hostos, Espaillat fue “el hombre más digno del ejercicio del Poder que ha tenido la República”. En efecto, sus ideas políticas fueron tan avanzadas para su época que según el general Gregorio Luperón debían convertirse en “el catecismo político del pueblo dominicano”. Al verlo sacrificarse, como Duarte, para evitar convertirse en manzana de la discordia, Manuel de Jesús Galván lo llamó “el presidente mártir”.
Cuando descendió del solio presidencial, con la serenidad y dignidad de un prócer sin máculas, en su mensaje de despedida al Congreso, Espaillat se expresó de esta suerte: “Yo creí de buena fe que lo que más aquejaba a la sociedad de mi país era la sed de justicia, y desde mi advenimiento al Poder procuré ir apagando esa sed eminentemente moral y regeneradora. Pero otra sed aún más terrible la devora: la sed de oro”.
Ulises Francisco Espaillat nació en Santiago de los Caballeros el 9 de febrero de 1823 y falleció en su pueblo natal el 25 de abril de 1878. Es uno de los próceres civiles más admirados y venerados del país y sus restos mortales descansan para siempre en el Panteón de la Patria. ¡Loor eterno a su memoria!
Santo Domingo
7 de abril de 2023
Fuente: El Nuevo Diario
viernes 27 de enero, 2023.
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El economista e historiador Eduardo J. Tejera será investido como miembro de número a la Academia Dominicana de la Historia, en una ceremonia que tendrá lugar el martes 31 de enero, a partir de las 7 de la noche, informó una nota de la institución.
Durante la ceremonia de investidura, el doctor Tejera pronunciará un discurso sobre los “Orígenes y deterioro de la crisis de la deuda externa en el siglo XIX”. El discurso de recepción estará a cargo del académico José del Castillo.
Él es un reconocido profesional que ha ocupado diferentes cargos en la administración pública y en el sector privado. Ha sido embajador dominicano ante el Gobierno de Canadá, embajador adscrito a la Cancillería, consultor económico en diversas instituciones y miembro de la Junta Monetaria del Banco Central.
Además, es autor de numerosas obras sobre temas históricos nacionales como “La ayuda cubana a la lucha por la Independencia norteamericana”, “Causas de Dos Américas: Modelo de Conquista y Colonización Hispano e Inglés en el Nuevo Mundo”, “El Gobierno de Horacio Vásquez, 1924-1930. Democracia y Desarrollo” y “El Movimiento Nacionalista Dominicano contra la Ocupación Militar Norteamericana, 1916-1924”, entre otros textos especializados en asuntos histórico-económicos.-
La nación dominicana conmemora hoy el 210 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte, ilustre Fundador de la República, prócer independentista de acrisoladas virtudes cívico-patrióticas, merecedor del respeto y admiración de todos los dominicanos.
A su prístino apostolado revolucionario, que recogió la antorcha libertaria de José Núñez de Cáceres, ahogada en su génesis por la ocupación militar haitiana de 1822, se debe la proclamación de un Estado nación “libre e independiente de toda dominación, protectorado, intervención e influencia extranjera” con el nombre de República Dominicana.
Juan Pablo Duarte fue, en su época, el más consecuente exponente de las ideas nacionalistas e independentistas derivadas de los principios liberales de las revoluciones norteamericana y francesa de 1776 y 1789, respectivamente. Fue, asimismo, el principal propulsor de la conciencia nacional y permanente defensor de nuestra identidad nacional.
Propugnó la unión de todos los dominicanos, así como la instauración de una república democrática fundamentada en el imperio de la Constitución y las leyes a fin de garantizar plenamente los derechos y libertades públicas de los ciudadanos.
Duarte nunca fue partidario de violentar los procedimientos democráticos para acceder al poder político y dirigir los destinos nacionales. Creyó en la unidad nacional como principio indispensable para evitar que las discordias civiles y las apetencias de poderes foráneas hicieran sucumbir su proyecto independentista.
Recordemos con respeto al Padre de la Patria y preservemos su admirable legado patriótico, porque gracias a su fecunda obra revolucionaria hoy constituimos una comunidad étnica y cultural orgullosa de tener nombre propio, dominicanos, siempre dispuesta a defender la soberanía nacional contra las pretensiones de quienes “sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.”
Santo Domingo
26 de enero de 2023
Santo Domingo, 20 de enero del 2023. El historiador Miguel Reyes Sánchez, secretario de la Academia Dominicana de la Historia, manifestó en su discurso el significado histórico del establecimiento de las relaciones bilaterales y los aportes que han traído estas relaciones. En nombre de dicha academia, hizo entrega de un reconocimiento al embajador Zhang Run en representación de su presidente, Juan Daniel Balcácer, y junto a los ex presidentes de la Academia Frank Moya Pons y José hez Checo. Recíprocamente, el embajador chino regaló sendos ejemplares de una colección de sus artículos y discursos titulada «Será una Relación a Prueba de la Historia».
En esa actividad estuvo presente el Ministro de la Presidencia, Joel Santos, en representación del Presidente Luis Abinader, los ministros García Fermín y Pável Isa, el ex presidente Hipólito Mejía y el viceministro José Julio Gómez, en representación del Ministro de Relaciones Exteriores.
La Academia Dominicana de la Historia se complace en invitar al acto de ingreso a la institución como
miembro de número de Eduardo J. Tejera.
Su discurso versará sobre el tema Orígenes y deterioro de la crisis de la deuda externa en el siglo XIX.
El discurso de recepción será pronunciado por el Lic. José Del Castillo, miembro de número de la Academia.
Se efectuará el martes 31 de enero de 2023. Hora: 7: 00 de la noche.
Lugar: Sala de Conferencias Fr. Cipriano de Utrera O.F.M. Cap., Academia Dominicana de la Historia,
Calle Mercedes núm. 204, Ciudad Colonial de Santo Domingo, República Dominicana.
La Academia Dominicana de la Historia felicita a todos los miembros de esta corporación y a quienes, por medio de la docencia, investigaciones y publicaciones cultivan el estudio crítico del pasado inspirados en el dictamen de Cicerón según el cual la historia es luz de la verdad y maestra de la vida.
La efeméride es propicia para recordar y rendir especial tributo a la memoria del historiador nacional José Gabriel García (1834-1910), considerado “Padre de la Historiografía Dominicana” y en cuyo honor fue designado el “Día Nacional del Historiador” mediante el decreto No. 562-20, del 15 de octubre de 2020.
José Gabriel García fue el pionero de los estudios históricos nacionales. Sus obras, particularmente su monumental Compendio de la historia de Santo Domingo, en cuatro tomos, constituyeron la principal fuente en la que abrevó la primera generación de dominicanos después de la Restauración de la República en el siglo XIX.
El historiador García fue el más venerable de los dominicanos vivientes de su época y “una de las glorias más puras y ciertas de la República”, de acuerdo con Américo Lugo. Y en opinión del ilustre humanista Pedro Henríquez Ureña, García fue, además, un “patriota intransigente e historiador fecundo y pacientísimo”, así como el primero que, en su época, se propuso abarcar en una obra de historia nacional todo el pasado y el presente cercano del país.
Su adolescencia transcurrió durante la Primera República (1844-1861), de manera que fue testigo y actor, como militar, de la lucha por la independencia nacional frente a Haití. Luego, durante la guerra restauradora, brindó su respaldo a la causa por el rescate de la República y, finalmente, ya en la etapa madura de su vida, siempre mantuvo su conducta pública en sintonía con sus ideas liberales y democráticas. Durante la Guerra de los Seis años (1868-1874) contra el proyecto de anexión del país a los Estados Unidos, el historiador García combatió con la pluma ese intento fallido por cercenar una vez más la soberanía nacional.
En reconocimiento a sus invaluables aportes, tanto al cultivo de la historia dominicana como a la defensa de los principios liberales y nacionalistas preconizados por Duarte y los trinitarios, José Gabriel García es considerado como uno de los más destacados próceres de la civilidad y de las letras nacionales.
Por tal motivo, cada 13 de enero, día de su natalicio, la posteridad agradecida reconoce su invaluable legado intelectual y patriótico. Sus restos mortales reposan en el Panteón de la Patria, sagrado mausoleo en donde son venerados, junto a los de otros héroes y mártires nacionales, por las generaciones del presente y del porvenir. ¡Loor a su memoria!
Santo Domingo
13 de enero de 2023
Un nuevo ensayo del historiador Bernardo Vega, titulado «Las dolosas elecciones de 1994 y su coincidencia con el embargo contra Haití», será puesto a circular con el auspicio de la Academia Dominicana de la Historia.
El acto de puesta en circulación tendrá lugar el marte3 27 de septiembre, a las 7 de la noche, en el salón de actos «Fray Cipriano de Utrera» en la sede principal de la institución académica, sita en la calle Mercedes No. 204, de la zona colonial.
La presentación de la obra estará a cargo del politólogo y diplomático doctor Flavio Darío Espinal, quien es el prologuista del libro.
En este nuevo libro, el historiador Vega examina las interioridades de las elecciones presidenciales de 1994 y la solución pragmática que se acordó a fin de solucionar la crisis política que generó el fraude electoral. Asimismo, el autor aborda, con el apoyo de testimonios de importantes actores directos, el impacto internacional que tuvo la crisis dominicana, que coincidió con el embargo establecido por las Naciones Unidas y la OEA contra Haití.
El historiador Bernardo Vega es autor de 78 libros, la mayoría sobre temas históricos, económicos y arqueológicos. Ha sido presidente de la Academia Dominicana de la Historia y de la Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Ha impartido docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.
En el sector público ha desempeñado importantes funciones, como gobernador del Banco Central y embajador de la República Dominicana ante la Casa Blanca, en Washington.
Es el principal ejecutivo de la Fundación Cultural Dominicana, una editora con más de cuarenta años de existencia.
Hace 178 años, el 27 de febrero de 1844, fue proclamada la separación de Haití que desde el año 1822 gobernaba toda la isla de Santo Domingo y cuyas causas están contenidas en el Manifiesto del 16 de Enero de ese año, considerado el Acta de la Independencia nacional. El objetivo fue la creación de un Estado libre, soberano e independiente, denominado República Dominicana, fundamentado en el respeto a la dignidad humana y en la indisoluble unidad nacional alrededor de un territorio y de unos valores culturales, políticos, jurídicos, sociales y económicos, y unos símbolos patrios: la bandera, el escudo y el himno nacional que nos identifican como pueblo.
Desde que se fundó la República Dominicana nunca, como ahora habíamos enfrentado tantos embates ideológicos desde nuestro propio suelo como del extranjero, en que cuestionan la nacionalidad. Una situación compleja, retadora y peligrosa propiciada por individuos, entidades y naciones, pero los dominicanos siempre hemos tenido ese espíritu de gallardía que nos define como gente luchadora y aguerrida, que sabe hacerse presente en situaciones difíciles o cuando la patria reclama su compromiso.
Nuestra historia está sellada de hombres y mujeres que han vivido con dignidad y han sabido luchar hasta morir, para defender el honor de su soberanía cuando la patria se lo ha reclamado como lo hicieron Juan Pablo Duarte y los Trinitarios.
En el devenir de la historia nacional las vicisitudes del pueblo dominicano han estado presentes, enfrentando todo tipo de dificultades que incluye agresiones de potencias europeas y americanas cuyo objetivo tendía a cercenar la soberanía, libertad e independencia, logrando superar cada uno de sus retos y consolidando con tesón, fervor, lealtad y devoción patriótica a la nación y la identidad.
La Academia Dominicana de la Historia, en este 178 aniversario de la Independencia Nacional, hace votos por la grandeza y el patriotismo del pueblo dominicano, por su aptitud democrática y por su vocación a continuar y reforzar las enseñanzas de los padres de la patria, sólidos cimientos que sostienen la dominicanidad, defendiendo su soberanía y promoviendo la difusión de los valores esenciales que nos identifican como nación.
Exhortamos a todos los dominicanos a poner en alto, hoy más que nunca, nuestros valores culturales que nos identifican como pueblo y como nación. El amor y el servicio a la patria han de estar por encima de los intereses particulares y grupales.
Santo Domingo, República Dominicana
27 de febrero de 2022